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25 de febrero de 2016

Chica conoce chico

Así que, como vemos, las parejas, desde hace unos años, no llegan lo unidas que debieran al matrimonio

La elección: ¿quién elige a quién?

Hay una imagen, a pesar del excesivo tiempo transcurrido, que no he conseguido olvidar, y es el día en que uno de mis ex, me dijo que éramos las mujeres, las que elegíamos y dejábamos a los hombres. Una afirmación para la que muchas mujeres actuales no estamos acostumbradas a escuchar de los labios de un hombre. Y si la afirmación la pronuncian con un tono como de haberte cogido infraganti, una se queda dialécticamente desarmada a la hora de poder rebatir reconozcámoslo dicha aseveración. Y con más razón si esta afirmación procede de otra persona de tu mismo sexo, como era una de sus ex, la cual le advirtió, quien sabe si para hacernos daño.

A partir de ese momento, lo reconozco, la relación cambió y empezamos a mirarnos de forma distinta a como veníamos haciéndolo. Era como si la cuerda se hubiese tensado, y la rivalidad, en lugar de la concordia, hasta entonces reinante, hubiese causado mella entre nosotros. Como si las fichas, hubiesen vuelto a su punto de partida. Pero no voy a echar balones fuera. Es mucho más sano reconocer que no supimos gestionar los límites aparentes de esta línea roja, y de esta sombra que apareció en nuestras vidas hasta entonces inexistente.

La relación, como era de esperar, acabó a los pocos días, al igual que en otras muchas parejas, incapaces de haber quedado como amigos. También gracias a él, tuve conocimiento de las opiniones que otras mujeres de distinta nacionalidad (las cuales prefiero omitir, para no demonizarlas injustamente), y que versaban sobre el pésimo trato que muchas mujeres españolas dispensan a sus consortes. Y a una, por diversos motivos que detallaré más adelante, no le extrañan las cifras alarmantes y con tendencia a la baja que ofrece el INE, sobre el fracaso matrimonial en España.

De todo lo anterior, me atrevería a deducir que las españolas no debemos ser unas excelentes cazadoras, cuando la mayor parte de nuestros corazones se nos escapan de las manos, o los dejamos marchar en busca de una mejor vida. Por supuesto que los hombres tienen mucho que ver, pero no es menos cierto, que en la mayoría de los casos, el primer y el último paso, solemos darlo nosotras. Algo por lo que a una empieza por invadirle una inmensa sensación de responsabilidad, sobre todo si pensamos en los posibles hijos.

Digo esto, porque muchas de nosotras somos proclives a presumir de ir sobradas de intuición, de sextos sentidos, pero cuando echamos mano de las cifras, terminamos dándonos cuenta de que no sabemos utilizarla cuando nos es más necesaria. Y de esta forma cometemos la más grande de las infidelidades antes de llegar al matrimonio, como es la de no saber lo que queremos, o la de no haber sido sinceras con nosotras mismas, en nuestra justa medida. Eso si, también contribuimos entre los dos sexos en aumentar los ingresos de las arcas públicas, por medio de la contratación de segundas y/o terceras hipotecas.

Así que como vemos, las parejas, desde hace unos años, no llegan lo unidas que debieran al matrimonio

Así que como vemos, las parejas, desde hace unos años, no llegan lo unidas que debieran al matrimonio, cuando vemos que entre sus miembros no son capaces de perdonarse un desliz, que a su vez aprovechan para convertirlo en un acto de infidelidad, sin distinguir siquiera si nuestra pareja ha mantenido una relación esporádica y carnal, en lugar de un escarceo más espiritual y perdurable en el tiempo. Y lo que es más triste, primero se comenta la noticia a la familia y a los amigos (en lugar de ir al psicólogo), que no siempre son buenos consejeros, por mucho que sus intenciones si lo sean, e incluso antes de haberlo hablado entre los dos, en un ambiente y en un momento apropiado.

Quizás esto nos pase por haber jugado tanto a las muñecas, y tan poco con los muñecos. O que a los hombres se les acuse de afeminados por verles jugar a las cocinitas o con alguna figura de mujer antes de tiempo. Que nos hayamos clasificado por colores, creando un color para cada sexo. Que una mujer vestida de azul o un hombre de rosa levanten aun en nuestros días sospechas. Algo no estamos haciendo bien en la pareja en España, cuando somos uno de los países con mayor índice de separaciones, y en casos de violencia de género. Mientras sigamos hablando más de violencia física que maltrato psicológico, no estaremos enfocando las verdaderas causas de esta preocupante lacra social.

La presión social a la que nos vemos sometidas a la hora de estar estupendas, esbeltas, sanas, y de ser encantadoras con todo el mundo, o la de elegir un buen macho a la hora de formar una familia, antes que la esterilidad propia de los años se cierna sobre nuestros órganos reproductores, son una muestra evidente de ello. Una verdadera trampa, si una lo ve a posteriori con la objetividad, la relatividad, y la experiencia que te dan los años. Porque a esa edad ni nos conocemos, ni sabemos lo que realmente queremos. Por lo tanto, la comunicación, por muy buena que sea, nunca llegará a ser tan auténtica como la que proporciona el paso de los años. Una edad en la que nos dicen que lo más importante es quererse mucho, y no mejor. No es de extrañar por lo tanto, tanto fracaso, valga la redundancia. Esperemos pacientes, queridas amigas a que alguna se le ocurra congelar nuestros ovarios, y casarse segura más tarde.

Pero por fortuna para todas y todos, los tiempos han cambiado, y hoy en día, no es necesario casarnos para ser madres. La adopción permite a muchas parejas y mujeres que desean seguir solteras su auto realización como personas. Ahora, además, podemos escapar de la manipulación sexual y emocional a la que antaño nos vimos sometidas, y que nos exhortaba a no practicar sexo, sino era dentro del sagrado vínculo del matrimonio, y con fines exclusivamente maternales. La misma que nos decía que si practicábamos un ejercicio tan sano y liberador como es la masturbación, poco menos que nos íbamos a quedar ciegas. ¿Más de lo que ya nos tenían?, muchas veces me he preguntado.

Aún así, hoy en día sorprende ver como la sociedad sigue lanzando sus mensajes para intentar excitar nuestros órganos genitales, en detrimento de otros emocionales e intelectuales, como el corazón o el cerebro. Nada ha cambiado. Hoy en día es más macho el que tiene más grandes sus atributos, o el que está poco menos que todo el día empalmado sexualmente, aunque no sepa lo que es estarlo emocional o intelectualmente: "Qué raro este chica que está todo el día en la biblioteca. Si, si...pero ¿has visto que culo tiene?".


Palabrotecnia marital

Luego están las frases y el vocabulario de estilo, tipo marido - mujer, que limita nuestra forma de comunicarnos libremente: "cariño, cielo, casar, pareja, amor, matrimonio, novio", entre otras. Eso no quiere decir que una no sea romántica. Lo soy, y seguramente mucho más que todas aquellas adeptas y adeptos de la iglesia del amor que emplean estos términos, incapaces por su falta de imaginación (y quién sabe de enamoramiento), de inventarse otros términos. Por eso me gusta llamar a mi compañero con nombres y frases originales y a la vez afectuosas que nacen de mí misma, sin necesidad de tener que acudir al supermercado etimológico de las palabras más ñoñas. Y también por eso en lugar de utilizar toda la palabrotecnia marital, en lugar de decirle "te quiero", prefiero simplemente cogerle del brazo, o decirle frases del tipo: ¿sabes que me encuentro muy bien a tu lado?

Tampoco me gusta el término formalista, numérico y un tanto frío para definir la unión de dos personas, como es el término de pareja, sino el de compañero. Lo encuentro un concepto más cálido que me hace a la vez sentirme más acompañada, cada vez que lo pronuncio. Ni la de "matrimonio", un término que lejos de igualar la relación, nos da un cierto protagonismo a las mujeres. ¿Hubiéramos tolerado nosotras para definir nuestro enlace una palabra como "patrimonio"? Lo dudo, y mucho. "El matrimonio es para toda la vida", nos decían. Maldito concepto. Lo odio porque te proporciona por anticipado, esa desconsoladora sensación de monotonía y de tedio, en la que todo ya está hecho, atado, y bien atado. En la que parece no haber espacio para la improvisación y la espontaneidad. Creo que otra de las causas de los fracasos entre las parejas es el ver al otro como algo distinto y distante. Por eso he borrado de mi diccionario las palabras marido o mujer, y en su lugar utilizo la de compañero, un término más igualitario y con el mismo rango. Algo que nos permite vernos como iguales en lugar de como rivales.

La Administración

Del mismo modo, considero que una de las causas de que haya tantas separaciones, es el régimen jurídico y económico de gananciales. Estoy segura que un régimen único de separación de bienes, evitaría muchos matrimonios falsos o de conveniencia. Cuestión distinta es que a la Administración le convenga más el sistema en el cual gracias a las separaciones se firmen más hipotecas.

Por otro lado, llama poderosamente la atención que existan en algunas Comunidades autónomas como Madrid, existan figuras como la del mediador familiar, destinados a la resolución de conflictos post matrimoniales, y no existan dichos árbitros en una fase preventiva y anterior al matrimonio, que podrían evitar males mayores, como convivencias destinadas de antemano al fracaso, que animarían a sentarse y reflexionar a los cónyuges, sobre la importancia de dicho paso, y a la vez les permitiría reiniciar mentalmente su posible esquema mental de confrontación, y orientar y evaluar dicho proyecto en común.

En definitiva, por mucho que la ONU, defienda y propugne la respetable unión de todos los Pueblos, mientras los distintos Estados, no tomen medidas en aras de una auténtica unión y felicidad de las personas que forman su Estado, los remos del barco, en el cual navegamos, nos conducirán en direcciones opuestas. Pero no hay que desesperar por ello, porque siempre nos quedará como esperanza algo que yo misma he venido en denominar "La Ley del ascensor", por medio de la cual las personas casadas que están dentro del matrimonio seguirán deseando salir, y las personas solteras que están fuera harán lo propio por entrar. Como dice la canción, gira el mundo, gira.

José Luis Meléndez. Madrid, 24 de febrero del 2016
Fuentes de las imagenes: Flickr.com

18 de febrero de 2016

El perro sentado

"Si, lleva días así, inquieto", me decía su tutor, con voz apesadumbrada

Son las diez de la mañana. Acabo de llegar a la biblioteca. Durante el trayecto que suelo realizar, he podido comprobar como todos los días, la demolición de casas que está llevando a cabo la Comunidad de Madrid, en el barrio de la UVA, sito en el distrito de Hortaleza. Algunos vecinos salen de las casas que la Comunidad de Madrid les ha dado nuevas, y se desplazan hasta el lugar en donde estaba o está aún su vivienda medio derruida. Uno se imagina la cantidad de recuerdos, emociones y experiencias que deben pasar por la cabeza y los corazones de mis vecinos.

Hoy he abordado a uno de ellos. Estaba contemplando los restos de la demolición de su propia casa. "Mira ahí vivía yo", me decía con el brillo de su mirada emocionada. Mientras charlaba con él, me he fijado en su mascota que estaba sentada a unos veinte metros escasos de él, subido en un pequeño muro sobresaliente, mirando impávido la demolición de lo que hasta hace unos días era su casa. Nuestro amigo se llama Bairon, y según su tutor, es un cruce de bretón y podenco.

Ante la emoción de la escena que estaba presenciando, y no encontrando palabras, me he visto en la necesidad de interrumpir la conversación de mi interlocutor, y he señalado como he podido con mi dedo a su perro: "si, lleva desde hace días así, inquieto", me decía con su voz apesadumbrada. Es normal le he dicho. Si aún nosotros sabiendo lo que está ocurriendo, no podemos contener nuestras emociones, imagínate ellos, le he dicho. Nunca olvidaré esta escena. Creo que es una historia digna de ser muy tenida en cuenta. Hoy me he acordado de todos aquellos que dicen que los animales no tienen sentimientos, y reconozco que es la primera vez que me han entrado unas ganas enormes de ladrar y de morder de rabia. Como si yo mismo fuera ese perro sentado.

Comentarios de las Fotos:

En la primera imagen se puede ver la foto de Bairon. En la segunda imagen se ven a los operarios quitando los escombros de la casa de Bairon, que acaba de ser demolida. Justo en la parte delantera de esta imagen se puede ver un muro de hormigón de color blanco, que es donde estaba situado el perro sentado contemplando su vivienda.

José Luis Meléndez. Madrid, 18 de febrero del 2016

15 de febrero de 2016

Presidentas


¿Por qué existe tanta testosterona y tan poca progesterona en la política?

"Manda huevos" (y no al revés), exclamó en clara contradicción desde su "testicular y castrense" sillón, el entonces don Federico Trillo-Figueroa y Martínez Conde, a la sazón Presidente del Congreso, creyéndose su señoría, que el micrófono por el cual se dirigía a su auditorio, estaba cerrado. La expresión por aquel entonces (no había watshapp), fue motivo de los correspondientes comentarios jocosos en los medios.

Años después, el Presidente Zapatero, tuvo otro lapsus linguae, en uno de sus discursos públicos, en una de sus intervenciones públicas ante la prensa. Don José Luis, en lugar de decir "para apoyar", se le escapó un "para follar". A simple vista parecen que los dos verbos no guardan ninguna relación, pero si uno examina el primer término, verá que está compuesto por el fonema "polla", motivo por el cual es normal que el inconsciente saltara a un nivel dos, y no pudiera refrenar el expresidente su frenesí sexual. El caso es que entre los huevos trillerianos y el posible órgano zaparetil, los españoles pudimos culminar la construcción semántica de lo que vendría a ser el dichoso falo masculino.

Muchos aun en nuestros días es posible que se pregunten si el vocabulario de esta oratoria forma parte de lo que se conoce como la erótica del poder. En realidad le bastaría a uno hacer números, para darse cuenta de forma efectiva que existen más huevos que butacas en el hemiciclo congresual. Y llama también la atención que en algunos partidos que se definen progresistas, exista un clan denominado "los barones", un término no demasiado plebeyo, para una organización que proclama defender la clase obrera.

En la nobleza al menos, existen condesas, marquesas, y duquesas, pero sin embargo en la política no existe el correspondiente grupo de baronesas que compense la paridad organizativa y estructural de cualquier formación. Es decir, la mujer sigue siendo en muchos partidos esas convidadas de piedra que ocupan los puestos inferiores al hombre.

A la progesterona y a la progrestona como vemos, aún les queda un largo camino para llegarse a conciliar. Y no hablemos del sector conservador. Mejor dejarle para otra ocasión. En definitiva, demasiada testosterona para tan poca progesterona. O dicho en los términos ovíparos en los que hablamos: demasiados gallos, para tan poco corral. ¿A dónde vamos con estas reflexiones? Muy sencillo: ¿para cuándo una presidenta de gobierno en España?

¿Por qué los partidos políticos no promueven a sus féminas para presidentas?

Las palabras del barón (con "v", y con "b"), Felipe González "aconsejando" públicamente a la Presidenta andaluza, Susana Díaz, no presentarse a las primarias que tendrán lugar el día ocho de mayo en el Psoe, no han debido sentar nada bien en el amplio sector femenino de la sociedad. ¿Cuándo va a ceder y a convertirse la nobleza del Psoe en clase obrera, para dejar el exclusivo protagonismo a sus bases? ¿Para qué se hace el paripé de unas primarias, si luego hay voces que recomiendan públicamente y por anticipado que no se presenten algunos candidatos?

El panorama no es menos desolador si uno dirige su mirada a otras bancadas, y ve como algunos "líderes" con tintes mesiánicos lloran de emoción ante la muchedumbre, y una vez que entran en el templo de la democracia lanzan puñetazos al cielo, sin tener propuestas en el suelo. O que en la misma mañana permiten que los niños se acerquen a ellos. Que hablan de sillones en lugar de ponerse en las sillas y en lugar de los ciudadanos, y que se auto proclaman vicepresidentes de gobierno públicamente, sin siquiera hablar con los demás partidos.

Menos poses y más pasos

La nueva legislatura, sea cual sea, requerirá continuos acuerdos entre las distintas formaciones, pero en muchas de sus cúpulas, y en los equipos de negociación, se echa en falta una mayor presencia femenina (con mayores capacidades sociales y comunicativas), en aras de una futura paridad presidencial.

Esta semana, el día veinte de febrero, se van a cumplir sesenta días, desde que los españoles fuimos llamados a las urnas a depositar nuestro voto. Algunos políticos creen que los ciudadanos tienen prisa de que se constituya el nuevo gobierno, cuando lo que realmente demandan es que dejen de compadecer públicamente un día sí, y otro también, cada vez que tiene lugar una reunión, para comunicarles sus líneas rojas, sus diferencias, y que se sigue sin haber acuerdo.

Que sigan utilizándoles una y otra vez para lanzarse sus globos sonda, en lugar de tomárselo con la seriedad que debieran, reuniéndose discretamente, y limitando sus comparecencias para los momentos en los cuales se produzca algún avance sustancial o alguna noticia de calado que así lo aconsejase. Algo así como hicieron los padres de la Constitución.

Estos ciudadanos demandan al nuevo equipo de gobierno, una vez se constituya, que se fije igual en la prima de riesgo que en el riesgo de exclusión que tienen los mismos primos de pagar siempre la crisis. Que haya menos poses y más pasos. La sobrecarga, desmotivación y cansancio que empieza a acusar la sociedad con estas apariciones estériles, puede hacer que ante una hipotética convocatoria de elecciones, los ciudadanos se abstengan de votar o que no lo hagan en conciencia.

Una imagen vale más que cien palabras


Un dicho dice que una imagen vale más que mil palabras. La foto que recoge este artículo no es solo una imagen. Simboliza el camino que debieron y deberán seguir nuestros representantes. En ella se puede apreciar a dos mujeres de distinta generación e ideología, como son Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid, y Cristina Cifuentes, Presidenta de la Comunidad de Madrid.

Obsérvese que van cogidas del brazo, no de la mano masculina. Por su sonrisa, seguramente van hablando de cuestiones personales, y se da por hecho que hablarán de otros temas importantes de sus respectivas agendas políticas. Han dejado el hemiciclo, las cámaras, y las ruedas de prensa; sus trajes de lujo, sus etiquetas mentales y sus malos rollos. Parece incluso que han llegado a hacerse amigas. Se han saludado con un beso, en lugar de con un apretón de manos, y habitualmente se llaman y hablan por teléfono. Un buen ejemplo del camino que deberían seguir sus testogerónicas señorías.

Es muy posible que algunos españoles en funciones durante este largo espacio de tiempo, ante tanta sobreactuación, y viendo tantas líneas rojas, se hayan lanzado por su cuenta a hacer sus cábalas y se hayan dejado llevar durante unos instantes por su imaginación, intentando por su cuenta salir de este estado de locura. Que hayan soñado despiertos después de las más de veinte negativas concedidas por Pedro Sánchez a Rajoy (¡qué paciencia), y reconocidas por la señora De Cospedal.

Que don Mariano, al fin se ha dado cuenta de las causas por las que nadie quiere hablar con él. Que ha llegado a entender que sobra, y que su puesto debe ser ocupado por otra persona con un marcado perfil centrista, y con una dilatada e intachable experiencia en la política. Que a la vez ha caído en la cuenta que dicho cambio es recomendable que tenga un efecto ilusionante en la sociedad, como podría ser la elección de una mujer, al igual que han hecho con anterioridad países como Alemania, Brasil, Argentina o Chile.

Que esa mujer que debería elegir, tiene que poseer además una buena relación con los demás partidos, y una reconocida capacidad para dialogar y llegar a acuerdos. Que además de buena comunicadora, es una mujer implacable contra la corrupción, trabajadora, discreta, y equilibrada en sus declaraciones. Y que, después de estrujarse durante meses la sesera, el señor Rajoy, ha decidido escuchar a sus afiliados, los cuales le han propuesto como candidata a una mujer de consenso. ¿Y qué mujer mejor que Cristina Cifuentes, reúne en el Partido Popular estos requisitos?

El día avanza y el ciudadano está a punto de volver a la realidad. Antes de hacerlo, sin desmerecer la gestión y la persona de Pedro Sánchez, Susana Díaz, Presidenta de la Junta de Andalucía, resulta ganadora en las primarias de Mayo, y ambas, una como Presidenta, y la otra en la oposición, sacan a España de la crisis.

¡Ring!,¡ring!, ¡ring! Maldito despertador. ¿Será quizás un sueño o una premonición? Da lo mismo de lo que se trate. Lo sorprendente es lo admirada que se queda la gente cuando escucha esta secuencia onírica de imágenes al menos resolutivas y esperanzadoras. Si lo desean hagan la prueba, de manera especial con el sector progresista. Estoy seguro que se sorprenderán, lo cual indica que muchos ciudadanos presienten a Cifuentes como una excelente candidata a la presidencia de este país.

Y esta circunstancia, en este endemoniado y complicado rompecabezas político que atraviesa España, es un motivo más que suficiente para que muchos españoles respiren de alivio, al menos ocasionalmente. Una hipotética situación que permitiría salvar al Psoe de ser engullido ideológicamente por el "liderazgo" de Iglesias al frente de Podemos.

El problema es que Rajoy, después de cuatro largos años, no está dispuesto a dejar el cargo (aunque empieza a tener cara de estárselo planteando), y ha dejado el partido a su sucesor/a infestado de corruptos, y sobrado de dedocracia interna. Casi nada.

José Luis Meléndez. Madrid, 13 de febrero del 2016
Fuente de la imagen: 20minutos.es

8 de febrero de 2016

La gran elección (el debate)

El juego
El objetivo es abrir un proceso de reflexión, antes de dar el paso definitivo a una futura relación

Supongo, queridas lectoras, que a muchas de vosotras os ha sorprendido la proposición tan abierta que una servidora os hizo en la edición anterior de esta revista. Me refiero a la publicación "La gran elección (el juego), en la cual os invité a volar y a jugar juntas con la imaginación. Alguna de vosotras me ha manifestado a través del correo (con toda razón), que a ella no se le ocurriría nunca ir a un boys a buscar el amor que tanto anhela. ¿Cuál es entonces, querida Tania, el motivo por el cual nos has sometido a semejante suplicio?, os preguntaréis. Mi intención no era otra que a través de dicho ejercicio, trabajaseis vuestras emociones, formadas por las distintas opciones, vuestro razonamiento representado por vuestras metas, y vuestra zona más instintiva por medio de la visualización de los chicos. Que intentaseis separarlas para gestionarlas mejor, y de esta forma facilitar un mayor conocimiento de vosotras mismas y de vuestras metas, antes de iniciar una futura relación.

El amor, dice un aforismo, es igual que la guerra, se sabe como empieza, pero nunca como termina. Las consecuencias de una mala elección (cuando la vida nos brinda esa oportunidad), pueden condicionarnos el resto de nuestra existencia. Por este motivo, y tras una reflexión sobre el tema, se me ocurrió abrir ese proceso de reflexión, antes de dar el paso definitivo, y de hacernos daño a nosotros mismos y a los demás. Es en definitiva un ejercicio que no lleva nada de tiempo, y a la vez una pequeña contribución para intentar entre todos formar una sociedad con individuos más felices.

Estoy segura que durante estos días de ausencia, habéis tenido entre vosotras momentos para ironizar sobre el sexo opuesto o complementario, según las experiencias de cada una. Y que habéis llegado a la conclusión que si este viaje imaginario, lo hubiesen hecho los hombres, hubieran elegido, sin lugar a dudas la opción del sexo. Pero ¿os habéis parado a pensar lo que pensaría un hombre, si le preguntásemos sobre el hipotético resultado nuestro? Yo os lo adelanto: "Las mujeres no han elegido ninguna opción, por la sencilla razón de que la mayoría de ellas, a la hora de establecer una relación, lo quieren todo o nada". Y esto queridas amigas, tiene nefastas consecuencias como veremos más adelante, lo cual me lleva a pensar: ¿somos las mujeres, demasiado exigentes con los hombres?

La pareja actual: crónica de una muerte anunciada

La cifra del cincuenta por ciento, que confirma el fracaso del matrimonio actual, queda muy por debajo del dato real.


Juraría que todas tenemos en nuestra familia, en nuestro centro de trabajo, o en nuestro círculo de amistades, algún conocido que ha pasado por el doloroso trance que supone un proceso de separación. Es triste recordar las cifras, pero según los últimos datos, la mitad de las parejas que se casan, se separan. Lo que no añaden dichas estadísticas, es que del otro cincuenta por ciento, hay matrimonios que se aguantan, y que no se separan por cuestiones de distinta índole, como pueden ser los motivos económicos, la edad, los principios religiosos, el complejo social, etc. Y para más inri, dichos datos solo tienen en cuenta las parejas que se casan o han finalizado su relación. Es decir, que tampoco contabilizan el número de parejas que antes de llegar al altar o al juzgado, deciden legalizar su situación.

En vista de lo que antecede, la cifra del cincuenta por ciento, que confirma el fracaso del matrimonio actual, quedaría muy por debajo del dato real. Aun así las parejas se siguen casando, así que afinemos un poco más la pregunta para dar con sus presuntas causas y culpables: ¿Por qué la sociedad no ha hecho un ejercicio de reflexión al respecto?, ¿Porqué papa Estado se centra de forma primordial de la educación sexual, y la iglesia en la familia, olvidando a los verdaderos protagonistas de la misma, como es la pareja? ¿Cómo es posible que se bendigan matrimonios en semejante estado de estupidez transitoria, y que el Estado, los de por buenos? ¿Es legal, o incluso moral esta praxis?

Resulta bochornoso que aun en nuestros días, no existan en los colegios, en los institutos, ni en las universidades, un módulo, al que podríamos denominar psicología del amor, en el cual estuvieran contenidos temas con información tan importante como las diversas fases del proceso amoroso: cómo afrontar los desengaños, psicología del hombre, psicología de la mujer, vida en común, aspectos importantes sobre la maternidad y la paternidad, etcétera. Y no deja se ser una ironía que existan asignaturas como física o química, que poco van a aportarnos en nuestro proyecto vital, y que se pase por alto que los alumnos no estudien los procesos físicos y químicos más importantes que condicionan su vida, como es el amor.

En definitiva el objetivo de dicho módulo, sería el abrir un proceso de reflexión en el cual el individuo se plantease cuestiones tan importantes y elementales como si uno está preparado o es compatible con el matrimonio, evitar o al menos reducir el número de fracasos de las parejas que intentan una convivencia estable, recomendar antes de formalizar una futura relación, una mínima experiencia con otras parejas, con objeto de facilitar el auto conocimiento de los cónyuges, y poner todos los medios posibles a su alcance. Los Estados de las sociedades civilizadas, deberían ser de algún modo responsables, y tomar las medidas necesarias y suficientes para prevenir esta terrible lacra, compaginando esta formación con charlas y seminarios impartidos a los padres en los colegios. Está en juego la felicidad de nuestros hijos, y para ello es necesaria una implicación especial de los padres. Los hijos son la sociedad del futuro.

La edad sí que importa

No solo la edad. La cultura, el momento en el cual nos encontramos, la arquitectura mental o emocional forjada a través de las vivencias personales, condicionan al individuo a la hora de inclinarse por una u otra opción del menú amoroso. Por ejemplo una adolescente estará más abierta a iniciar relaciones sexuales, antes que matrimoniales. Una mujer de mediana edad, estará más condicionada por la maternidad, y por consiguiente por una relación estable. Y una mujer de edad madura, es posible que solo le apetezca tener a su lado una buena compañía.

¿Por qué está tan sobrevalorado el sexo?

¿Quién es más celoso, el que comete el desliz, o el que no perdona una aventura sin ni siquiera preguntar sus motivos? Me atrevo a pensar que somos víctimas de una educación errónea y demasiado estereotipada


No hay nada mejor para salir de dudas y darse cuenta de la presión social que la naturaleza y la influencia de los estímulos de la sociedad ejercen sobre el individuo, que preguntar a un psicólogo experimentado por el número de pacientes que acuden a su consulta estresados por algún tipo de trastorno sexual. Recordemos solo algunos de ellos: impotencia, celos, disfunción eréctil, vaginismo, pérdida de la libido, falta de orgasmo, obsesión sexual, ninfomanía, zoofilia, etcétera. Pero a diferencia de otras patologías no psicológicas, podemos observar como detrás de ellas, existen otras personas que sufren indirectamente los mismos o peores efectos. Me refiero por ejemplo a las parejas no satisfechas, o a los padres que deseosos de la concepción de un futuro hijo, no consiguen concebirlos.

Ahora salgamos a la calle, y busquemos su punto "g". Geles lubricantes, muñecas hinchables, vibradores y demás artilugios. Consoladores, bolas chinas, películas porno, páginas web de contactos, sexshops, casas de citas, lugares de intercambios de parejas, etcétera. Por no hablar de los numerosos símbolos fálicos como son los bolardos, determinados envases que simulan la forma y el tamaño de un pene, buzones de correos, construcciones públicas, como el edificio Agbar en la ciudad de Barcelona, y otros más.

Conectamos la televisión y observamos en un cuarto de hora escaso, la sexualidad implícita en los anuncios comerciales, con objeto de despertar e incentivar el deseo de compra. En definitiva, vivimos rodeados e influenciados por continuos mensajes que apelan a nuestros instintos. La sociedad parece por un lado interesada en que el individuo no se duerma sexualmente (quien sabe si por motivos de natalidad), pero por el otro se ausenta a la hora de ayudar a las parejas de una forma afectiva. Recordemos los procesos de inseminación artificial no subvencionados por el Estado, entre muchos otros mencionados con anterioridad.

Lo importante es que los ciudadanos practiquen sexo. Cuestión distinta es quién se ocupa y preocupa de la calidad de los valores, o de la parte espiritual de las relaciones. Los seminarios o charlas para combatir y hacer frente a los otros problemas que padecen las parejas por culpa del estrés de la sociedad, la amplitud de los horarios, la falta de conciliación familiar, brillan por su ausencia. Y temas tan importantes como es el de contribuir a mejorar la comunicación de sus empleados con sus parejas y familia, no se tratan en la mayoría de las empresas del país.

El sexo como vemos, queridas lectoras, es un arma de doble filo, que por un lado nos colma de breves placeres, pero que en un momento puede volverse contra nosotros y contra nuestra pareja. Por ejemplo, ¿es concebible, como ocurre en la actualidad, que una infidelidad puntual arruine una relación armónica de años? ¿Quién es más celoso, el que comete el desliz, o el que no perdona una aventura sin ni siquiera preguntar sus motivos? Me atrevo a pensar que somos víctimas de una educación errónea y demasiado estereotipada, que tiende a relacionar los instintos con los sentimientos. Pero este es un tema que tocaremos en el apartado sobre el amor.

Es difícil concebir un encuentro sexual en nuestros días sin algún toque cinematográfico, un mínimo toque de erotismo, sensualidad, y una buena dosis de morbo guionizado con la anuencia de los protagonistas, es decir, de los amantes. No hay que preocuparse si en la actualidad no se han establecido estos acuerdos. Qué mejor momento que una etapa de monotonía y de crisis para diseñar juntos la obra, los personajes, el vestuario, y el escenario del rodaje, para que la película vuelva a tener un final feliz.

Desmitificando

Estos bulos son creados por algunos sectores a los que no les interesa que el hombre y la mujer confraternicen, con el propósito de volver a pasar por su puerta y hacer caja, aun a costa de familias destrozadas.


Si hay algo que mi corta pero intensa experiencia me ha enseñado, es a no hacer caso de los tópicos. "La mujer no puede separar lo emocional de lo físico". Vamos que somos tontas, y no existen mujeres que practiquen sexo. Todas según algunos, necesitamos sentir la vibración de la emoción, o estar enamoradas. O en versión masculina, la que declara que el hombre como ser bicéfalo, todo el día piensa en lo mismo, y además con la misma cabeza. Le hemos cargado, o quizás acostumbrado al hombre la losa de llevar su arma siempre cargada, y no somos capaces de reconocer que cuando nosotras arrancamos, no hay quién nos pare.¡Basta ya de hipocresía!,¡Qué barbaridad! A veces pienso que estos bulos son creados por algunos sectores a los que no les interesa que el hombre y la mujer no confraternicen, con el propósito de volver a pasar por su puerta y hacer caja, aun a costa de familias destrozadas.

¿Acaso nos contaron bien nuestras madres el cuento (valga la redundancia), de los príncipes azules? ¿Por qué querida mamá no me advertiste del peligro que entrañaba el casarte con ellos? ¿No te diste cuenta que al hacerlo los convertíamos en reyes con todos sus defectos? ¿Ves lo que me ha pasado por mezclar dos géneros tan distintos como el cuento y la Historia? He acabado igual que ellos, sola y separada.

El lenguaje y el amor

El amor no se hace, se siente


Según una amplia mayoría de estudios y de encuestas, la comunicación está considerada como el factor más importante en la relación de una pareja. Conozco sin embargo a muchas parejas que se hablan mucho, pero que se relacionan mal. ¿A que es debido esto? A la calidad de la comunicación. Las mujeres, reconozcámoslo, tenemos el defecto de hablar mucho entre nosotras, pero a veces, sin darnos cuenta, cuando estamos al lado de un hombre, podemos llegar a bloquearle, ya que su capacidad de asimilación verbal es más lenta. Es pues recomendable a la hora de dirigirnos a ellos, hablarles más despacio, sino queremos que vuelvan a dirigirnos la misma pregunta: "¿qué dices cariño...". Estos momentos de acercamiento, antes o después de practicar sexo, son de vital importancia para tratar los temas más importantes, especialmente en los momentos bajos, si la pareja está en una actitud de recepción.

Incluso el lenguaje lo hemos caramelizado todos, para no avergonzarnos ni comprometernos, lo cual supone un evidente autoengaño para con nosotros y los demás. Veamos algunos ejemplos. Imaginemos el siguiente diálogo entre dos amigas:

"Hacer el amor":

- Serena:¿Pero es que no te das cuenta Nadia? Hace un mes que no me hace el amor mi marido.
- Nadia: ¿Hacer el amor? Yo creo que nunca he hecho el amor.
- Serena:No me digas. ¿Y eso?
- Nadia: Nosotros practicamos sexo. El sexo lo hacemos por la noche, y el amor por el día. Nos da más morbo separarlo del amor. Eso nos permite interpretar distintos papeles, y a la vez vivir el sexo y el amor con más intensidad. El amor, Serena, no se hace. Se siente.

Supongamos que a los dos días se encuentran de nuevo las amigas:

"No hace el amor conmigo, porque no me quiere"

- Nadia: Hola Serena. ¿Qué tal guapa?, ¿Se ha arreglado ya lo vuestro?
- Serena :Que va, hija. Si no me quiere (emoción), cómo me va a coger? (instinto)
- Nadia: Pero cielo, ¿no te das cuenta? Estás una vez más relacionando los sentimientos con los instintos. El que no se acerque a ti, no quiere decir que no te quiera. A lo mejor tiene un problema. ¿Has hablado con él?
- Serena: no.

"Follamigo igual a instinto más sentimiento"

Un mes después:

- Serena: ¡Hola Nadia!, ja,ja,ja.
- Nadia: Hola, preciosa. Pero,¿qué te has hecho? Te veo la más de guapa.
- Serena: Adivina, alguien que por fin ha cambiado mi vida.
- Nadia: Me alegro. Tu marido...
- Serena: No, bueno, he conocido un chico. Nada serio. Ya me entiendes, un follamigo (instinto más sentimiento).
- Nadia: ¡Vaya! Veo que te siguen gustando las mezclas.
- Serena :¿A qué te refieres?

Una semana después:

"Una espinita saca otra espinita"

- Nadia: Buenos días, Serena. Te veo mala cara. ¿Te pasa algo?
- Serena:Me ha dejado mi amigo.
- Nadia: Vaya, lo siento. Y ¿qué vas a hacer?
- Serena: Nada, "una espinita, saca otra espinita"
- Nadia: O termina de meterla, Serena. ¿Por qué no dejas pasar un tiempo, y reflexionas?

El amor

¿Por qué si valoramos tanto los sentimientos, no los supeditamos al entendimiento, con la ayuda de la razón?


Antes de llegar al matrimonio, si no se coge ningún atajo,es necesario pasar por varias fases. La atracción física y/o interior nos provoca deseo. El deseo activa nuestro instinto sexual. El sexo aviva la pasión, y esta a su vez, nos conduce a la unión, y a la convivencia. Como hemos visto a través de las conversaciones entre Serena y Nadia, cuando relacionamos el sexo con los demás estados, aumentamos las probabilidades de que cada uno de estos se desplomen, igual que las fichas de un dominó, lo cual nos indica que el "amor sexual", no era ni tan idílico ni tan auténtico como el amor espiritual, supeditado a unos valores morales.

Si nos damos cuenta, el amor es el curso más completo que hayamos realizado nunca, ya que consta de física, de química, tiene su filosofía, su ritual (o religión), su propio lenguaje, y en el que también son necesarias ciertas dosis de matemáticas económicas, y un aceptable nivel de educación física. Tanto es así, que algunos estudios, le consideran como el mejor deporte quema grasas. Pero el amor tiene sus colores, y no solo el rosa, con el cual se le identifica. Quizás por este motivo la gente, si os habéis fijado, va en general a las relaciones, y más concretamente al amor, con mentalidad perdedora. Muchas personas, quizás influenciadas por experiencias pasadas, piensa "como esto va a durar poco, mejor no me implico. Y mientras no exista compromiso, puedo además acostarme con quién me dé la gana".

Las grandes ciudades, son un excelente caldo de cultivo para la infidelidad, la cual se puede ejercer por medio del anonimato. Y también en las ciudades, he observado que la gente no solo se saluda de una forma más fría, sino que además se toca menos, y se dedica menos tiempo que en otros lugares como las provincias. Vamos de románticos por la vida, y cuando se produce una infidelidad puntual, activamos nuestra parte instintiva, y dejamos a un lado la parte emocional. ¿Por qué si valoramos tanto los sentimientos, no los supeditamos al entendimiento, con la ayuda de la razón? Dicho de otra forma: ¿Por qué damos más importancia al amante esporádico, que al compañero de toda la vida? Parece que con el paso de los siglos, no hemos aprendido a relacionarnos, y preferimos correr el riesgo de seguir practicando sexo con personas que son excelentes compañeros/as en la vida, y que luego influenciados por la curva descendente del sexo, perdemos irremediablemente con el paso del tiempo. Y de esta forma no solo se nos va el amante, sino lo que es más triste e importante: el amigo.

Logros y hechos como el divorcio, el control de la natalidad, la información sexual, la fecundación in vitro, parejas de hecho, o el matrimonio homosexual,han supuesto grandes avances para la sociedad, desde hace cuatro décadas a esta parte. Todo esto nos lleva a imaginar (si una se desprende por un momento de los estereotipos adquiridos), que la sociedad del futuro, pongamos por caso el año dos mil cien, la civilización de entonces, habrá sufrido cambios aún más importantes. Es posible incluso que por entonces, los matrimonios contraigan enlaces con valores más elevados y focalizados, en donde se acuerde una sexualidad más abierta y/o a la carta, antes de dicho enlace. Muchos de los que se lleven hoy las manos a la cabeza al escuchar esto, quizás hayan olvidado, que hace apenas unos años, había que casarse virgen. Y que el sexo practicado antes del matrimonio era mal visto e incluso pecaminoso. Es posible que con medidas como estas, se ahorrasen muchas rupturas. A mí un amigo que escribe en un blog, ya me ha hecho una propuesta en este sentido. ¿Vosotras que haríais...?

José Luis Meléndez. Madrid, 6 de febrero del 2016

Fuentes de las imagenes: Flickr.com. Imagen3: Flickrhivemind.net

2 de febrero de 2016

Plumiómetro

¿Cómo están repartidos los lectores plumistas en el mundo?
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India....................................67
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José Luis Meléndez. Madrid, 2 de febrero del 2016
*Fuente de la imagen: flickr.com

1 de febrero de 2016

Citas 36 a 40

Madrid, 4 de abril del 2016:
40.- Un cuento mal contado en la infancia, puede convertirse en una historia dramática en la edad adulta.

Madrid, 6 de febrero del 2016:
39.- El amor no se hace. Se siente.

38.- La mayoría de edad, no es una cuestión de años, sino de experiencias.

37.- Uno es hombre o mujer, en el momento en que empieza a ser uno mismo.

36.- El día que realmente empezamos a ser mayores, es el día en el cual dejamos de ser niños. Es decir, nunca.

José Luis Meléndez. Madrid, 4 de octubre del 2015:

Citas 31 a 35

Madrid, 26 de septiembre del 2015:
35.- Cualquier hombre puede penetrar tu cuerpo, pero muy pocos tu corazón.

Madrid, 20 de septiembre del 2015:
34.- El amor unas veces tiene el dorsal uno, y otras el dorsal dos.

33.- Para algunos la cultura se caza, y se mata.

32.- Qué macabro y vergonzoso final, Elegido. Los mismos que eligieron tu nombre, mancharon con tu sangre nuestra especie.

31.- Es difícil encontrar donantes del grupo A+ (amor auténtico).

José Luis Meléndez.