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26 de septiembre de 2015

La espera

Cualquier hombre, puede penetrar tu cuerpo, pero muy pocos tu corazón

¡Maldita sea! Tenía que haber mostrado un mayor entusiasmo, aquel día que me propuso quedar y conocernos. Entonces, él había sido invitado por unos amigos comunes, a los cuales sigo admirando, pero con los cuales ya no tengo una relación directa. Haber quedado hubiera supuesto no haber estado pendiente de él, y los amigos, me hubieran notado lo suficientemente ausente, como para delatar públicamente mis emociones. Hace ya tres años me envió una solicitud de amistad, y a los pocos meses de estar conectados, nos cruzamos los teléfonos, y un día decidió llamarme. Recuerdo aquel día con una emoción especial. Su voz era jovial como su rostro, a pesar de su edad madura. Nuestras voces se acompasaron a la perfección, como si nos conociéramos y hubiésemos hablado de antemano en un pasado no muy lejano.

Con la banalidad de las primeras palabras, conseguimos disimular nuestras palpitantes emociones, y, después de los veinte minutos que duró la conversación, él me propuso de una forma indirecta, quedar algún día, con la intención de conocernos. En ese momento, me sentí la mujer más dichosa del mundo. Intenté modular mi voz, para que el no notara mis emociones. Después le respondí con la inmediatez y naturalidad que todo hombre reclama: “¡Claro!, podemos vernos, cualquier día después de la oficina. Los fines de semana suelo quedar con amigos habituales”. A partir de ese momento, su voz se volvió más apagada y cadenciosa.

Me pregunto ahora, como pude ser tan torpe. Imagino la sensación suya al colgar como la de un plato de segunda recién descongelado. Si al menos hubiese acudido a la cita, aprovechando la naturalidad del encuentro, hoy no seríamos dos almas desconocidas, atraídas por la física de nuestros cuerpos, y la gravedad emocional de nuestros corazones. Prefiero no pensar sobre el concepto que tendrá de mí. Para colmo le dije que me encontraba en un momento de reflexión. Una explicación real, si, pero no exenta de ciertas sospechas, para alguien que no conoces. Debí de dar la misma imagen que la de un rollito de primavera empezado, en su salsita agridulce. Siento una rabia inmensa de no haber estado a la altura de las circunstancias, cuando días antes de su llamada, ignoré el tierno mensaje que me dirigió en un irresistible diminutivo. Es tan mágica esta situación de levantarse todos los días, y sentir por alguien estas mariposas aleteando en el estómago, que no me atrevo a enviarle mensajes, llamarle o quedar con él, por miedo a que este hechizo se deshaga al conocernos.

No. No es el otoño. Es la rabia contenida, la que hace que hoy me sienta bajo el flexo de mi mesa, y me recueste sobre el colchón de mi cama, ausente de mí misma, y del mundo que me rodea. ¿Qué hará ahora mismo? ¿Cuántas mujeres estarán hablando con él? ¿Seguirá interesado en mí? Hace mucho que le noto distante. Él al menos tuvo el detalle de acordarse y de felicitarme por mi cumpleaños. Ahora hace unos días ha vuelto a hacerme unas preguntas insignificantes, sobre unas fotos en las que aparezco, quizás con la excusa de un nuevo acercamiento. Lo reconozco. Se me ha ido de las manos. Si él siente lo mismo que yo, como así creo, estos tres años, han sido una prueba más que suficiente para haberle al menos insinuado mis intenciones. Ahora sí que estoy segura de quién es y lo que siento por él, pero tengo miedo de que se harte de esta situación. No me cabe la menor duda de que Luis, es el hombre ideal para formar una pareja. No hemos hablado de hijos, pero a esta edad que importa. Sé que le gustan los animales, y que sería una bonita alternativa formar juntos esa familia que toda mujer desea.

En los comentarios que escribe, se le ve reacio a una hipotética relación de pareja, pero mi sexto sentido me dice que sería un compañero ideal. Creo que en el fondo necesita una mujer, pero me da miedo dar el paso, y sentirme rechazada. La última zorra, le ha debido de engullir el corazón. Estaría dispuesta a darle todo el cariño del mundo. A cantarle las nanas más dulces. A dormirle en su cuna, y prescindir de su presencia nocturna, con tal de tenerle y sentirle más próximo y cercano. No sé si será cuestión de la edad, o un rasgo de madurez, pero lo cierto es que nunca he tenido esta sensación serena y apacible de cómplice reciprocidad. Más exenta de pasión que cariño, menos necesitada de sexo, y más de abrazos, besos y miradas.

Ya han pecado demasiadas manos en mi cuerpo. Ahora tan solo anhelo sentir la ternura de sus palabras en el interior de mi corazón. Al fin y al cabo, cualquier hombre puede penetrar tu cuerpo, pero muy pocos tu corazón. ¿No será esa vela encendida, el fuego de mi deseo? ¿No será su luz, la mirada de sus ojos, y este incienso que respiro, la presencia de su alma? ¡Ay...!, si supiera que cada día escalo su muro, y me cuelo por la ventana virtual de su habitación. Que llevo guardada en el móvil, su imagen que me acompaña. Que siento mojado mi cuello, mientras mis senos abraza. Que duerme pegado a mi cuerpo, mientras en sueños me ama…

José Luis Meléndez. Madrid, 26 de septiembre del 2015
Fuente de la imagen: Flickr.com

17 de septiembre de 2015

A Rompe-suelas

A nadie le rompiste la suela, pero sí a muchos el corazón

Bienvenidos al siglo veintiuno. Tordesillas, provincia de Valladolid, Reino de España. Dos helicópteros, doscientos efectivos de las fuerzas de seguridad del Estado, medio centenar de Lancerus Pitecántropus, a la caza de "cultura", un pueblo enfrentado, y un país indignado, herido y avergonzado por las brutales imágenes de la prensa nacional e internacional. Un espectáculo en el que el resultado final ha sido anulado. Una bonita ofrenda para la Virgen de la Peña, patrona de las fiestas de dicha localidad ("cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo").

¿Están preparados para subir a este caballo, y recorrer La Vega? Una advertencia: antes que nada, átense bien los machos. Van a realizar el viaje más largo de su vida, es decir al Paleolítico. Qué digo yo al paleolítico. Nuestros antepasados de entonces, no hacían de esto un espectáculo, y mucho menos un “festejo”. Cazaban por necesidad.

Intentemos para empezar adentrarnos en la gruta craneal de algún nobel escritor, y de otros tantos intelectualoides de boina negra calada, y reluciente sesera. Algunas de estas deslumbrantes conciencias, han alcanzado tal grado de evolución, que pueden llegar a herir (de manera involuntaria), la sensibilidad cognitiva de muchos de sus lectores, cuando aseguran que el toro bravo es un animal muy querido (casi amado) en este país con forma de morlaco (qué casualidad), llamado España.

Menos mal que la naturaleza, madre intelectual por antonomasia, ha dotado a la mayoría sesuda restante, de facultades adicionales, y antes de sentarse a escribir, o de levantarse a la hora de hablar, no solo piensan, sino que sienten lo que dicen. ¿Justifica este razonamiento que los presos de Guantánamo, por muy bien que sean tratados, y estén alimentados no se les deba evitar la tortura y la pena de muerte?

“El animal no sufre”, ha afirmado el alcalde socialista de la localidad de Tordesillas, D. José Antonio González Poncela. Un motivo suficiente para seguir torturando animales, hiriendo a la vez la sensibilidad de una mayoría de españoles (no Tordesillanos), que se sienten avergonzados de vivir en un país con este tipo de espectáculos Torquemadescos (en la Santa Inquisición eran frecuentes las torturas por pensar diferente).

Por este motivo, un día antes de la “celebración” del evento, la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVATMA), ha remitido un informe científico al alcalde de Tordesillas, titulado “El Toro de La Vega SI sufre”. El Presidente de dicha asociación, D. José Zaldívar, expone el “intenso padecimiento” que sufrirá Rompe- Suelas. Y añade: "el animal comenzará a soportar estrés, miedo y angustia desde el mismo momento que sea separado de su manada en la ganadería" y que "éstos se acentuarán con las terribles condiciones del transporte (a oscuras, sin posibilidad de moverse, tumbarse ni darse la vuelta, sin descansos, sin ser alimentado y sin acceso al agua de bebida), que le provocarán un enorme sufrimiento y pérdidas de peso que pueden alcanzar hasta los 50 kg".

Zaldívar prosigue con su explicación dirigida a el alcalde impasible al dolor: "una vez Rompe Suelas sea liberado de su encierro para recorrer el tramo hasta donde será alanceado, se le va a exigir un enorme ejercicio físico para el que un rumiante no está preparado, provocando lo que en medicina y veterinaria se conoce como acidosis metabólica, claro marcador de sufrimiento en los bóvidos".

Y por último explica el trágico y cruento final que tendrá Rompe-Suelas, el cual califican de “"especialmente cruento, ya que la acción de las lanzas le causará profusas hemorragias, traumatismos y empeoramiento de la deshidratación que ya padecerá al final del espectáculo". Y además ha señalado que "la puntilla, el método que se utiliza para rematarlo, no provoca la muerte instantánea, y está prohibida en todos los mataderos de la Unión Europea, hace muchos años por considerarse un método cruel de dar muerte a un animal".

Se preguntarán ustedes: ¿Pero de verdad le es tan difícil a un político, o lo que es lo mismo, a un representante público, distinguir desde el lugar de los hechos, lo que es sufrimiento de lo que no? ¿Será necesario un segundo tema titulado “La tortura”, para enseñarle a distinguir que es y no tortura? ¿Es el cerebro de algunos políticos, de la misma morfología que el de sus semejantes? Interesante pregunta. Según investigaciones de La Pluma en Ristre, quizás en un futuro no muy lejano, podría llegar a demostrarse la siguiente teoría: algunos políticos, a diferencia del resto de los mortales, podrían estar dotados de un área adicional en su masa encefálica: la zona de las promesas.

Hace un año, el Secretario General de los socialistas, Pedro Sánchez, realizó una llamada en directo al programa Sálvame, que conduce Jorge Javier Vázquez. El Señor Sánchez se comprometió públicamente a emprender una iniciativa legislativa, para poner fin al Toro de La Vega. La promesa duró veinticuatro horas. Tras conversación al día siguiente en la cadena COPE, el señor Sánchez donde dijo digo, quiso decir Diego. La culpa es de la vocal “e”. ¿Se dan cuenta de los desaguisados que puede causar una sola letra a nivel nacional?

Trescientos sesenta y cinco días después, a escasas horas antes de la ejecución pública de Rompe Suelas, el Secretario General del PSOE, incapaz de haber convencido a su compañero y alcalde, a pesar de mostrarse públicamente “avergonzado”, ha utilizado el evento de una manera partidaria y electoralista, al decir que cuando sea Presidente del gobierno, promulgará una Ley Nacional de Protección Animal (LNPA). Pero no ha sido el único. Horas después, el portavoz de su grupo parlamentario, Antonio Hernando, ha enfatizado, quizás con la intención de dotar de mayor credibilidad las palabras de su Secretario General lo siguiente: “Este es el último Toro de La Vega”.

“Herido está de muerte, el pueblo que con sangre se divierte”

¿Qué haremos no solo los animalistas, sino los millones de personas amantes de la vida (cualquiera que sea su especie), cuando recibamos entonces las distintas propuestas electorales? ¿Nos conformaremos con las palabras señuelo: “derecho de los animales”, en los programas electorales, o nos fijaremos en los partidos y asociaciones animalistas, que durante toda la legislatura han pateado la calle, y se han jugado el tipo, de forma desinteresada, en defensa de los más indefensos, y de una España más civilizada y Europea? ¿Votaremos y mantendremos a unos políticos que permanecerán encerrados y sentados en sus escaños, que dicen representarnos, y que después de presentar un programa nacional A (ropa limpia), aplicarán un programa internacional B (sintéticos)? Disculpen, tienen razón, el proceso es mucho más serio que el simple centrifugado de una lavadora. A diferencia de esta, el programa de “aclarado” de ideas conviene hacerlo antes que el lavado.

Lo he pensado mejor. Después de este alto en el camino, es conveniente que se bajen del caballo, estiren las piernas, y tomen un poco de agua. Entiéndanlo. Las siguientes preguntas que les voy a formular, tienen cierto riesgo de caída, y mi admiración hacia ustedes y su vida, va mucho más allá que la de fieles lectores. ¿Están preparados? Ahí van:

- ¿Por qué si el PSOE tiene la seguridad que va a salir su candidato de Presidente, tiene la intención de convocar a escasas horas después de dicho evento un referéndum sobre la tortura en Tordesillas?
- ¿Concuerdan sus palabras con los hechos? ¿Por qué convocan este referéndum antes, y no después del escarnio público?
- ¿Cómo se atreven a seguir cuestionando el maltrato animal en dicha localidad, ante un resultado desfavorable?
- ¿Son estas medidas realmente las de un partido que se considera progresista, cuando ampara un torneo conservador y tradicional que hiere la dignidad española de una inmensa mayoría de ciudadanos que se sienten avergonzados al mirar la bandera que hace meses enarbolaba su líder?

Vayamos ahora al descampado de los datos. Aquí es donde asesinó a Rompe-Suelas el pelotón de la muerte. Guardemos en su memoria cinco minutos de silencio. Está bien, ahora mientras regresemos a nuestras casas, vamos a hablar más que de cifras, de mayorías aplastantes. A principios del mes de septiembre, el Partido Animalista contra el Maltrato Animal (PACMA), entrego personalmente en la sede central socialista ciento veinte mil firmas, exigiendo al líder socialista la desautorización de eventos de este tipo en los municipios en donde el PSOE gobierna en la actualidad. El líder del PSOE, dejó claro que no impondría el ordeno y mando en el caso del Toro de la Vega, escudándose en sus "autonomías municipales". Y ¿Cuántos habitantes tiene Tordesillas?, se preguntarán ustedes. Respuesta: 8.973 habitantes, según datos de 2014. Mayoría absoluta española, en comparación con la de toda la población española.

El Partido Popular, va a cumplir la legislatura sin aprobar una Ley de Protección Animal. Y en asuntos como Cataluña, el gobierno saca a relucir los artículos de la Constitución, no así los derechos básicos que dicha carta propugna, como son el derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, y a la vida. ¿Por qué entonces tendrían que votar en Tordesillas solo los Tordesillanos y no el resto de españoles que se ven afectados por este espectáculo (Marca España)?

Conviene antes de terminar, recordar un par de datos: hasta el franquismo abolió el Toro de La Vega, para gloria del bipartidismo, y vergüenza de España. Y no fue un don nadie, sino el insigne escritor Juan Ramón Jiménez, autor de Platero y yo, el autor de la siguiente cita: “Herido está de muerte, el pueblo que con sangre se divierte”. A nadie le rompiste la suela, pero sí a muchos el corazón. Hasta siempre, amigo. Descansa en paz.

José Luis Meléndez. Madrid, 17 de septiembre del 2015
Fuente de la imagen: Pacma.es

14 de septiembre de 2015

El taxi

"El concepto de la amistad, ya no es el mismo. Lo hemos corrompido"

Hace tiempo que decidí cambiar mi nombre, y poner un cartel en la parte más sensible de mi motor: “Queda reservado el derecho de admisión”. Objetivo cumplido. Desde entonces, algunas mujeres me conocen como Adán, y ninguna grúa ha logrado enganchar a este soltero destartalado, abandonado, y mal aparcado en la vía pública. Y eso que el nombrecito tiene su morbo y su aquel. Su cierta connotación inocente, virginal e incluso pecaminosa. Nada. Ninguna manzana que morder, ninguna medio naranja de la cual extraer su zumo, pero tampoco ninguna calabaza que romper, despepitar y cocer para endulzar el amargo momento, con su cabello de ángel.

Se acabaron las visitas al taller, o lo que es lo mismo, a la antesala de las pastillas, de la dopamina, y de las subidas de tensión. Y así voy caminando por la vida, consumiendo la propia energía que uno genera. Ya no soy un hombre reciclable, sino renovable. Un tipo con energía limpia, que intenta en la medida de sus posibilidades, reducir al máximo sus emisiones tóxicas de dióxido de cabreo (CO2).

Aún así, algunas féminas, se acercan al bordillo de la calle en la cual me encuentro estacionado, e intentan subir a este vehículo usado de segunda mano:

- Perdone. ¿Está libre? No veo el piloto encendido.

- Pues depende: ¿A dónde va usted?

- Mmm…ni yo misma lo sé. A donde usted me lleve. ¿Conoce algún sitio mejor...?

- Eso de mejor o peor, es muy relativo. Muchas mujeres responden con cierta ambigüedad, cuando hablan con un hombre recién conocido, y les formula esa pregunta.

- Disculpe, pero no le entiendo.

- La gente, en general, no sabe lo que quiere, ni por lo tanto a dónde va. Imagínese que usted y yo…

- Siga, siga, no se corte.

- Pues eso, que nos caemos bien, nos sinceramos, y decidimos subir juntos al taxi de la vida. ¿A qué calle iría usted? A la calle de la amistad, a la de la pareja…

- A ver, primero tendría que conocer bien a esa persona. Me llamo Eva. ¿Y usted? ¿Está casado?

- Me llamo Adán. No, no estoy casado. Antes era un romántico decepcionado, pero desde que pillé a mi ex quedando con otro tipo, me he reconvertido en un soltero vocacional. No quiero volver a repetir la próxima vez el mismo epitafio, en sentido figurado: “yo no he sido, quién te ha matado. Has sido tú misma, la que te has suicidado delante de mí”. Y dígame ¿en qué estado se encuentra usted actualmente?

- Digamos que decepcionada. Dejémoslo ahí, si no le importa.

- Estoy de acuerdo, pero previamente usted tiene la responsabilidad vital de saber qué tipo de relación se ajusta a sus necesidades. ¿Dónde termina la amistad, y dónde empieza la pareja? El concepto de amistad, ya no es el mismo. Lo hemos corrompido. Ahora existen amigos solo para follar, a los que llaman folla amigos, y parejas liberales, que en lugar de dúos, forman tríos.

- La vida, Adán, no es una autopista en línea recta. Tiene sus curvas, sus baches, sus subidas, sus bajadas, y la inexorable climatología de las edades por las cuales vamos transitando. Los conceptos de amistad o pareja no los hemos corrompido. Antes de corromper las palabras, nos hemos corrompido a nosotros mismos. Es muy fácil vivir engañados, pero también muy triste darse cuenta, cuando ya es demasiado tarde.

- Entonces, ¿no cree usted que existen personas, que no están hechas para el matrimonio?

- Por supuesto que sí. Respeto a las personas como usted que por circunstancias de la vida, o por culpa de la experiencia con otras personas, han elegido ese camino. ¿Acaso no cree usted en el destino, y en las medias naranjas?

- Es posible que usted y yo, nos hayamos conocido en una vida anterior, y esta conversación, no sea más, que la continuación de una amistad que mantuvimos hace tiempo. ¿Se imagina? Si la materia ni se crea, ni se destruye, ¿Por qué no va a transformarse el espíritu? Pero lo que no creo es que sea en un destino prefijado de antemano.

- Estoy de acuerdo con usted. Si todo estuviese predestinado, ¿qué libertad tendría el hombre de tomar una decisión u otra?

- A eso quería llegar. ¿Lo ve? Hay personas que saben lo que quieren en la vida. Y eso es bueno para ellos, y para los demás.

- Eso no significa nada. Pueden estar equivocados, e incluso desconocer lo que realmente les conviene. Pero la culpa no es nuestra, sino de esta sociedad, que de un modo interesado, no nos enseña a conocernos a nosotros mismos, ni a reflexionar sobre estas cuestiones primordiales. Le pondré un ejemplo: Conozco amigas que se acuestan con sus novios y/o maridos, y duermen psicológicamente con sus madres. Y viceversa.

- Pero reconozca al menos el esfuerzo de haberlo intentado, y de haber llegado a ese punto en la vida.

- ¡Uy!, ya hemos llegado. Qué corto se me ha hecho el trayecto. ¿Cuánto es?

- Veinte euros.

- Tenga. ¿Quiere subir, y continuamos la conversación?

- Es usted muy amable. Le agradezco la invitación. Verá, conozco pocas señoras como usted, y no creo que sea una buena elección, jugarse una bonita y posible amistad, así de primeras…

- Disculpe que me haya adelantado. Me parece hipócrita, y éticamente reprobable, ir por la vida de mujer progre, y seguir esperando a que sea el hombre el que me proponga un encuentro. Va en contra de mis principios, y me hace sentir como una cualquiera, ¿lo entiende? Luego nos quejamos las mujeres, de lo salidos que están los hombres. Lo siento, perdone mi vocabulario. Qué aburrido y monótono hacemos el amor, ya desde el principio, y que pena que por culpa del sexo, y del dinero, vivamos sometidos unos a los otros. Así nos va.
¿Quiere que le diga algo? A mis cincuenta años, es usted el primer hombre que me rechaza una proposición de este tipo. Ha sido un placer viajar a su lado. Me voy con la sensación de haber conocido a mi mejor amiga (risas).

- Muchas gracias por sus palabras. Sinceramente la envidio. Veo que tiene usted mucho éxito con los hombres. Ha sido un placer haberla conocido. A partir de hoy, empezaré a encender el piloto verde de mi taxi.

- Y yo a llamar a esta calle con otro nombre. El de la amistad. ¡Tenga!, mi tarjeta, por si un día necesita de mis servicios. Soy psicóloga. Adiós Adán.

- Adiós. Es usted una auténtica señora.

- No se equivoque. Es usted, querido caballero de la apuesta figura, el que me ha hecho sentir como tal.

José Luis Meléndez. Madrid, 13 de septiembre del 2015
Fuente de la imagen 2 Y 3: Flickr.com

7 de septiembre de 2015

La noche que Nacha, estuvo de racha

Aquella gatita logró conquistar mi corazón, con el amor más auténtico, que el de una mujer enamorada.

Vídeo de Nacha(ver aquí)

Los acontecimientos, eso que los supersticiosos llaman rachas, acuden a nuestra vida como olas que te pueden acariciar o arrollar con la fuerza de un tsunami. El mar en calma, sin embargo, es ese estado mental e interior, que solo nosotros podemos crear, y desde el cual podemos bucear, hasta nuestro ser más íntimo. El viaje más profundo, grandioso, y auténtico, que una persona puede realizar, se llama inmersión. Si uno es capaz de eso, está más a salvo que si estuviera contemplando el oleaje desde la orilla. Las olas pueden pasar por encima de ti, pero cuando quieran mojarte, tú ya estarás a salvo, debajo de ellas.

Hacía ya tiempo que no me veía salpicado por una de estas olas kármicas, que bajo la apariencia de algún animal, acuden a la vida diaria de uno, con objeto de reclamar la atención de esas pobres criaturas desvalidas y en apuros.
Una vez que esto ocurre, y el mar moja tus pies, mientras observas como se entierran tus dedos en la arena, es entonces cuando te preguntas, si has sido tú el que has ido al mar, o es el mar, el que ha ido en tu busca. Si es una visita, o más bien un reencuentro de dos seres que hace tiempo se extrañaban.

En una de estos estados de profunda calma y sueño me encontraba, la madrugada del veintiuno de agosto, cuando a la una y cuarto de la madrugada, sonó el timbre de la puerta de casa. Un solo toque. Al cabo del rato otros cuantos más insistentes. Ignoro las pulsaciones por minuto, que el corazón de una persona, en la fase de sueño profundo, puede tener, ni los que puede llegar a adquirir, después de un sobresalto de similares características. Ante la insistencia del timbre, salté sobresaltado de la cama. Antes de encender la luz, decidí asomarme por la mirilla. Era la silueta de una mujer de mediana edad, que parecía ser mi vecina. El estado de sobreexcitación, me impidió vestirme, y decidí asomarme por la ventana. Al hacerlo, después de saludarla, se dirigió a mí, en un tono excesivo de rubor, y un rostro de considerable preocupación.

A continuación me pidió, reiteradas disculpas por las formas, y por las horas intempestivas de la llamada, y me expuso el motivo de su llamada. Nacha, su preciosa gatita Sphyns (también llamados gatos esfinge o egipcios), de apenas cuatro meses, acababa de realizar su primera salida nocturna, y había venido y bajado a mi patio. Una de las características de esta raza de felinos, es su aparente ausencia de pelaje, casi imperceptible a la vista o al tacto. Por este motivo, prefieren los lugares cálidos, ya que son muy sensibles a los cambios de temperatura. A diferencia de otras razas de su especie, es un animal de carácter tranquilo, sociable, afectuoso, y con mayor dependencia afectiva hacia sus cuidadores.

Nacha, aquella noche logró salir, por un hueco no previsto ni autorizado por sus tutores. Más tarde subió al tejado inferior de su patio, siguió por el de la casa contigua que nos separa como vecinos, y logró bajar (o quién sabe si caer) desde el tejado de la casa desde una de las vallas de ladrillo que limitan el recinto, de una altura aproximada de dos metros. Después de que su tutora consolase, y recogiese a su gatita en brazos, como si de una hija se tratase, los tres pudimos celebrar, el perfecto estado del animal (aún le faltaban uñas, para agarrarse a la pared).

Una vez acostado de nuevo en la cama, y desvelado por la escena, me vino a la memoria el espíritu de Blacky (llamada Linda por su familia). Aquella gatita blanca y negra, que hace años logró conquistar mi corazón, con el amor más auténtico, que el de una mujer enamorada. ¿Será acaso Nacha su reencarnación? ¿Por qué eligió este patio, y no el del vecino, para colarse y bajar al suelo? La misteriosa gatita, y el final feliz de su visita, pasarán a la historia, con esta frase maullida y felina: la noche que Nacha, estuvo de racha.

José Luis Meléndez. Madrid, 22 de Agosto del 2015.