Translate

29 de diciembre de 2014

I discurso de Felipe VI

Algunos ciudadanos tienen la impresión que les ha hablado el Príncipe de Asturias

La expectación era máxima, como así lo atestiguan los datos de audiencia: un millón seiscientos mil espectadores más, que en el último mensaje de D. Juan Carlos I. Entre los motivos principales, figuran el estreno de su discurso navideño, los temas a tratar, el formato elegido, y su posible referencia a la imputación de la Infanta Dª Cristina. El horario de máxima audiencia, para reclamar la atención de los telespectadores.

Como escenario elegido, un salón de estar improvisado para la ocasión. El monarca viste un traje color marengo, camisa blanca, corbata azul, y posa situado en la habitación desde la cual se dirige a los españoles. Detrás de él, una puerta acristalada de color blanco, a través de la cual se puede apreciar un luminoso árbol de navidad. A la derecha de la imagen una grandiosa poinsettia. A la izquierda una mesilla con una lámpara encendida, en la cual se pueden apreciar fotos familiares con indumentaria de sport. A la izquierda de esta mesilla, un llamativo sofá de color rojo, en cuyo extremo izquierdo aparece otra mesilla, idéntica a la anterior, con más fotos de familia. Delante de esta, una bandera nacional como único símbolo institucional.

En el inicio de su intervención, Don Felipe expresa su deseo de proximidad con el Pueblo español. Tal vez por este motivo, ha preferido dirigirse a la nación, desde el corazón de la casa, como es el cuarto de estar. Al terminar el vídeo, más de un telespectador, se haya podido preguntar, si la Casa Real, ha contado en esta ocasión, con algún asesor de imagen, como era de esperar. El protagonismo del sofá rojo, sin ningún cojín, vacío, como si faltase alguien, y el segundo plano de la bandera nacional, con falta de sintonía con una estancia como la del cuarto de estar, ha llamado poderosamente la atención.

Si el deseo del monarca era salir solo, quizás los asesores, debieran haberle recomendado hacerlo en otra sala más propicia y reducida, como es delante de la mesa de su despacho, reforzando de esta forma su imagen institucional. Seis meses después del brillante discurso oficial de su proclamación como rey, D. Felipe, se dispone a dirigir el primer mensaje directo a toda España. Pero el formato no es el mismo al que está acostumbrado. Lo realiza sentado, sin papel ni tribuna que le parapete de la multitud de miradas. Todo su cuerpo, será sometido al más riguroso examen de lenguaje no verbal.

La letra “c”, ha sido la inicial de los grandes temas que ha abordado de una manera directa y contundente: la corrupción, la crisis, y Cataluña. No era necesaria una referencia directa a la infanta Dª Cristina (que también empieza por "c"), pero aun así, ha realizado una alusión genérica: “todos los imputados, están siendo procesados”. En su intervención, también ha realizado una mención directa a la clase política. Al hacerlo ha evitado el uso del término regeneración democrática, y en su lugar ha hecho una llamada a regenerar la vida política. “La economía debe estar al servicio de las personas”, ha afirmado, al tocar el bloque de la crisis económica. Queda a la libre interpretación del espectador, si esta sentencia se incluye también dentro de la economía del Estado.

Es necesario, ha asegurado, mejorar la calidad del empleo, disminuir los altos índices de desempleo, y mantener el estado de bienestar. En sus palabras defiende la unidad de naciones que integran España, y su modelo territorial. Para ello invita a respetar la Constitución, y evitar fracturas emocionales. El discurso consta de una duración de trece minutos y veintiséis segundos. Según ha trascendido, fue grabado en su totalidad en la primera toma. Tal vez hubiera sido deseable, la grabación de algunas tomas adicionales, en otras estancias, con objeto de seleccionar finalmente la más idónea. De esta forma se hubiera podido evitar, que en el discurso se apreciara cierta falta de emotividad y espontaneidad, muy probablemente debidas a la excesiva preparación, falta de interiorización, y al choque del discurso institucional, con la estancia familiar y emocional del salón.

La falta de costumbre, en este formato complicado e intimista, hace más difícil llegar a tocar el corazón del telespectador. Por otra parte, también existe un cierto desfase emocional del Pueblo, con respecto a la figura del nuevo rey. Son solo seis meses de reinado, y los españoles todavía no sienten en su totalidad la figura del monarca. Y es que algunos ciudadanos, todavía tienen la impresión que les ha hablado el Príncipe de Asturias, y no el rey de España. Pero aun así, el rey, una vez más, ha salido victorioso en un discurso conciliador, integrador y esperanzador, con un recorrido histórico, desde la Transición, tocando tanto los temas presentes, como los desafíos futuros.

El discurso empieza en un tono pausado. Los gestos en ocasiones son repetitivos y de autoafirmación (de arriba hacia abajo), de manera muy especial en la parte final del mensaje. El imaginario “balón en las manos” es “botado en el suelo” de forma marcial, acompañado de tonos muy enfáticos. Las manos de muestran muy dinámicas. El tono alto, se hace lejano y paternalista. Las piernas inmóviles, sin cambio de postura, al cambiar la cámara de perspectiva. Rostro poco relajado. Al llevarse la mano al pecho, “os lo agradezco de corazón”, lo hace de una forma muy precipitada, sin reposo en el tórax. Vocalización muy rápida, sin emplear los silencios al cambiar de tema.

En líneas generales, la valoración del discurso ha sido aprobada por la mayoría de las fuerzas políticas. Los sucesivos mensajes, recogerán e incorporarán, las críticas constructivas, en forma de mejoras. Para ello D. Felipe cuenta con un amigo, maestro y especialista en las distancias cortas, como es el rey Juan Carlos I.

José Luis Meléndez. Madrid, 28 de diciembre del 2014.
Fuente de la imagen: Flickr.com

26 de diciembre de 2014

Y nos dieron las diez

¡Aleluya! Ha nacido el Salvador, y se ha suicidado el cristiano que algunos llevan dentro

La respuesta depende de a quién se dirija la pregunta: ¿en que momento ha sido usted poseído por el espíritu navideño? Para algunas personas dicho acontecimiento tiene lugar al ver el primer anuncio. Para otras al recibir el primer regalo, felicitación o participación. Pero el momento al que nadie puede escapar, es ese en el cual observas y sincronizas el parpadeo de tu mirada, con las luces intermitentes del arbolito de Navidad. Entonces intentas pensar, pero tu mente abducida por las bombillas de colores, regresa sin querer al pasado, presa de la nostalgia. En ese momento de hipnosis regresiva, es cuando podemos asegurar que hemos tocado fondo.

Aún así, este año, lo he intentado de nuevo, pero ha sido imposible pasar desapercibido, en medio de esta tormenta perfecta que es la navidad. El calor de la familia, y de los amigos penetra por los poros, intentando llegar hasta la fibra. Mientras algunos vecinos, unidos a la campaña mediatica, te tocan la moral. Si el año pasado acudí como oyente paciente y pasivo, al concierto acústico del nuevo vecindario, en versión cowoy de media noche, con el mismo ímpetu con el que Pablo Iglesias arenga a sus acólitos contra la casta, este año, lo ha sido en versión polifónica, hasta altas horas de la madrugada.

Después de la cena navideña, y, en pleno éxtasis social, la coral mixta de gritos y voces desafinadas, ha hecho su tradicional acto de presencia. Y para ello, han traído y elegido, a las mejores voces del elenco nacional. Así hemos podido escuchar sopranos que entonaban letras del tipo Belén Esteban: “Andreíta, ¡cómete el pollo!, pero el pollo pollo, nos lo hemos comido un año ,más los mismos de siempre, es decir, nosotros. También ha participado algún barítono, tenor, contralto, y alguna versión infantil, como no, de los niños de San Ildefonso. Veintiséis vecinos, reunidos en la casa anexa a la mía. Entre los instrumentos que hemos podido escuchar de fondo, se encuentran los tradicionales de un grupo coral, de tan alta categoría: pisadas de tacones, subida y bajada de escaleras, ruidos de vajilla, cadenas del váter, y desplazamientos de enseres, entre otros. Un ambiente selecto y recogido, pero al que más de uno le hace sentirse un tanto desplazado.

¡Aleluya! Ha nacido el Salvador, y se ha suicidado el cristiano que algunos llevan dentro. Pero no iba a ser yo menos que los demás, así que como sabio remedio para calmar mis nervios, en un gesto de control emocional, he decidido celebrar mi propia Navidad, poner en práctica mi terapia de choque, y buscar a la sazón mi maestro espiritual. ¿Qué sabe Sabina de esto, valga la redundancia? “Nada de nada” responden los hermanos de Café Quijano. Y de esta forma, he ido desgranando y tarareando con tono irónico ibérico sarcástico, muy poco dado en mí, la canción de Joaquín Sabina “Y nos dieron las diez”.Comienzo y parafraseo el comienzo de esta preciosa joya musical: “ Fue en la casa de al lado, una noche, después de un concierto. Tu reinabas detrás, de la barra del último bar que vimos abierto…”.

Pienso en la “Noche buena”, y en su significado, mientras intento relativizar y reconfortar mi espíritu: ¡ánimo, José Luis! El que hoy sea Nochebuena, no implica que mañana vaya a ser también malo. Primeros síntomas de “Alivio de luto”. Además, José, piensa: el que esta noche, sea una noche de paz, tampoco quiere decir que mañana no pueda ser un día de amor. Entonces he cantado, y he repetido el romántico estribillo de “Noches de boda”:“Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel”.

Pero la noche es mágica, y el ritual colectivo estipula estos momentos de sobredosis emocional. Hay que sentir la familia más que nunca, y sacar el 3 en 1 de la emoción, la alegría y la interpretación, ya saben “And the oscar is to…”. “Todos para uno, y uno para todos”. Ya, es el momento del aquí y el ahora, no durante el transcurso del año. Todo está sucediendo en estos momentos…¿se imaginan? Um, esto promete. Los ex comensales absortos, ignoran el mundo ajeno, y tampoco dan muestras de “estar locos por conocer los secretos de mi dormitorio”. Prosiguen la función, y “cantan al piano del amanecer todo su repertorio”. Comienzo a sentir los primeros efectos secundarios de la cena, y el insomnio del SPA adyacente (mi dormitorio hace pared con el baño del “auditorio”).

Son las tres de la mañana, y en estas fechas como no se come, ni se bebe, el concierto va adquiriendo una tonalidad más acuática y acústica. Algo “parece” moverse dentro. Es momento, ante la falta de éxito, de encender el CD, ponerlo a todo volumen, para que el mismo Joaquín, les entone el estribillo de su canción: “Y nos dieron las diez y las once, las doce, la una las dos y las tres, y desnudos al amanecer nos encontró la luna”. Los ejercicios realizados, no mitigan los devastadores efectos colaterales de los excesos navideños. Demasiadas compras, visitas, comidas, bebidas, y felicitaciones.

La depresión post sorteo se intenta olvidar, pero aun quedan muchos días de “fiesta”. El respeto, la tolerancia, y el grado de adaptación del pueblo escéptico, ha sido de nuevo, el verdadero practicante. Mientras el pueblo elegido, se ha saltado las normas básicas de convivencia. Sus ejercicios espirituales, y su actitud beatífica, esta si, en sintonía con sus principios, ha vuelto a asaltar el cielo. Es navidad solo para algunos, y no para todos.

José Luis Meléndez. Madrid, 25 de diciembre del 2014
*Fuentes de las imagenes: Flickr.com

22 de diciembre de 2014

El circo de don PPepito

Algunas cosas, al crecer y descosificarse, se convierten en motivos personales

Los padres lo saben muy bien. Volver a la infancia, es la mejor terapia para sobrellevar esta catarsis colectiva, que es la Navidad. Y traer a la memoria esta etapa, es de paso, una bonita forma de rejuvenecer, y olvidarse de los temas políticos, y sociales que nos acucian de manera creciente, desde hace ya unos años. Pues bien, recuerdo un día que en el colegio nos llevaron al circo. Pero no era un circo cualquiera, no. Era el circo de la familia Aragón. Gabi, Fofó, Miliki, y Fofito, vestidos con sus llamativos trajes de payaso, color rojo, y sus sombreros tan originales, iban a amenizarnos el día, a abrirnos los ojos como platos, y a dibujar una sonrisa bífidus e interior, la cual ha permanecido imborrable con el paso del tiempo.

En estas me encontraba, cuando en un momento he logrado venirme arriba, porque sus canciones son mucho más alegres, que los nostálgicos villancicos de los mayores. Pero al entonar sus letras, el inconsciente, me ha devuelto a la realidad. Estaba cantando aquella que decía: "Había una vez, un circo que alegraba siempre el corazón", cuando lamentablemente, me he acordado, de todos aquellos niños y niñas, que por motivos económicos y anímicos, no pueden ir al circo-circo, sin animales, como era aquél circo musical y alegre de la familia Aragón.
A los padres de hoy, más tristes que los de entonces, también les cuesta más reír, y esto lo acaban notando los niños. La realidad actual es triste, y los “payasos”, y políticos corruptos, manchados un día sí, y otro también con sus manos negras, no nos dan tregua para esbozar una sincera y pletórica sonrisa. Si al menos divirtieran a los niños, con un plato de comida…

En un segundo intento, he entonado aquella que decía algo así: "¡Hola don Pepito!, ¡hola don Pepé!, ¿Pasó usted por mi casa? Y en las urnas les voté, ¡Adiós don Pepito!, ¡Adiós don Pepé!". Vaya por Dios. Otra vez sin quererlo, la canción me ha traído a la realidad política. ¡Qué le vamos hacer! Entonces, un hombre de rey mago, me ha recordado la figura de Baltasar Garzón. Parece ser que el juez, no tuvo ninguna presión mediática para abandonar el estrellato judicial, “¿no?, ¿verdad?”, como dice preso del “síndrome de la coletilla” literaria, de manera recurrente el nuevo portavoz del gobierno, don Rafael Hernando, como si la palabra del Pepé, ya no fuera creíble, y dudase de sus propias palabras.

El caso es que al gobierno “se le olvidó ”agradecer los éxitos profesionales, y los servicios prestados, y el juez Garzón, tuvo que apartarse de la Judicatura, por “motivos personales” (ajenos a su persona). En fechas recientes, toda España, ha asistido a la dimisión pública del ex ministro también de la cartera de Justicia (casualidad), señor Gallardón. Nada tuvo que ver la más que polémica Ley del Aborto. El ministro, quién sabe si por protocolo, aseguró (sin que nadie le preguntara), que no se habían producido presiones de ningún tipo. ¿Por qué no dejó entonces dicha Ley aprobada? “Motivos personales” (¿ajenos a su persona?)

El juez Ruz, actual instructor del caso Gürtel, en Marzo del dos mil quince, dejará su cargo (por motivos ajenos a su persona), al haber convocado el gobierno su plaza a concurso público, también de manera casual. El juez, cuando deje el cargo, pasará a ser ayudante del nuevo juez titular. El gobierno, aun así, dice no haber vulnerado la separación de poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que define el estado democrático y que recoge la Constitución Española, y a su vez afirma no haber ejercido presión alguna sobre los jueces. ¿Por qué se le da tan poco tiempo al señor Ruz, y no se le dota de más medios materiales y humanos, para que como dice el señor Hernando inaugurando la precampaña salga toda la “caca”?

Por supuesto no ha tenido nada que ver la imputación de la Gürtel, de la ex ministra de Sanidad, Ana Mato, y, según ha declarado don Rafael Hernando, su dimisión en diferido, tiempo y forma ha obedecido a “motivos personales” (¿ajenos a su persona?) En el mes de Marzo, veremos si el juez, deja su cargo por “motivos personales”. El Fiscal General del Estado, Torres Dulce, la semana pasada, ha presentado su dimisión. Se da también la casualidad, que es en la misma cartera, que entramos en campaña electoral, y aún quedan muchas rosas negras que deshojar. El 9N en Cataluña, ciertas desavenencias con el Ejecutivo, ni el caso Bárcenas, han tenido nada que ver. Dimite por “motivos personales” (¿ajenos a su persona?)

Por si esto no fuera suficiente, trece de los dieciocho magistrados del TSJ (Tribunal Supremo de Justicia), han presentado queja escrita, ante el Presidente de dicha Institución, señor Lesmes. La carta va dirigida a D. Mariano Rajoy, por unas molestas declaraciones del Ministro del Interior Fernández Díaz, en cuanto a excarcelaciones de presos etarras.

No hay dos sin tres, dicen. Intento volver a mi infancia, y escapar de esta pesadilla, pero justo antes de empezar a cantar la última canción, como si el mismísimo San Pedro intercediese, la presencia de un ave, me niega el deseo: “¡Manda huevos!”, como decía Federico Trillo, en un off the record. ¡Pero si la cesta está llena!, "La gaviota turureta, ha puesto un huevo, ha puesto dos, ha puesto tres…".

¿Tendrán vida estos huevos?, me pregunto. ¿Les habrá dado luz y calor, la alargada sombra de una hipotética mano negra? Ya veremos. De momento, todo parece indicar, que algunas “cosas” (siempre ajenas a la persona), al crecer y descosificarse, se personalizan y convierten en motivos personales.

José Luis Meléndez. Madrid, 20 de diciembre del 2014
Fuente de la imagen: youtube.com

17 de diciembre de 2014

King, el rey

Aunque nunca pueda olvidarse de su color negro de esclavo, pronto se convertirá en el nuevo rey de un nuevo hogar.

Un escalofrío recorre mi cuerpo. La frase que el chico dirige a otro viandante, y la escena que comienzo a presentir, conmueven y conminan el corazón de un servidor, desviándome de la ruta habitual. Son las nueve de la mañana, de un frío dieciséis de diciembre. Sergio, como así se hace llamar el joven, acaba de hacer una llamada al mal llamado teléfono de urgencias 112, para dar aviso de un perro abandonado, en la vía pública.

El “servicio” 112, por llamarle de alguna forma, después de las dos horas, que ha durado el rescate, no se ha personado, ni ha llamado para desestimar la llamada de auxilio. No es la primera vez que este servicio, en su mayor parte privatizado y externalizado, en lugar de informar al ciudadano, al teléfono al cual tiene que llamar, emplea el silencio administrativo, a modo de confesionario. Que el Señor les acoja en su seno. Amén.

En recientes fechas, ante un intento de hurto en la Biblioteca Pública de Hortaleza, perteneciente a la Comunidad de Madrid, la bibliotecaria cursó llamada de denuncia al mismo servicio, ante este testigo presencial. Después de una hora de espera del testigo, y de la funcionaria asustada, el mismo silencio. Al volver a llamar, se persona la Policía Nacional, y nos da un sabio consejo: “Nunca llamen al 112. Si es asunto de seguridad llamen al 091, si es de sanidad al 061, y así sucesivamente”. Asimismo, nos animaron a interponer denuncia, en lugar de cursarla ellos in situ. El protocolo así lo estipula.

En vista de lo que antecede, las primeras palabras son de agradecimiento al servicio 112. ¿Qué tal si cambiamos la numeración, y en su lugar tecleamos el 000…? No es porque no hagan nada, es que resulta más sencillo de recordar…
Existen pruebas de estas actitudes negligentes, de este gran oído madrileño de orejas grandiosas, y manos con dedos excesivamente pequeñitos, incapaces de realizar una simple llamada de confirmación, mientras engañan de manera silente a los ciudadanos. Así que no les recomiendo la terminación 112, en el décimo de de este año. Déjenlo más bien para el siguiente, que ya habrán pasado las elecciones, y tendrán mejor suerte.¡Ay!,qué tiempos aquellos los de la Ruperta, y del 123 responda otra vez…¿recuerdan?

Sergio juega con un perro joven, al cual he apodado King, en honor a Martin Luther King. Enseguida entenderán porqué. Resulta que nuestro amigo, quién sabe, si por ser también de color, ha sufrido maltrato de una especie y/o raza que se hace llamar humana. El anterior amo (descartemos conjugaciones del verbo amar), está en comisaría, desde hace tres días. Además ha vendido su casa de ocupa a otra manada de homo sapiens, por un importe aproximado de trescientos euros, y “se les ha olvidado”, con la cogorza con la que firmaron la operación, llevarse a nuestro amigo King. Entre sus antecedentes figura otro óscar de similares características, por abandono animal. Protección animal se hizo cargo del anterior perro.

King, no entiende la situación. Se encuentra en la puerta de su casa, no están sus dueños, pero todavía la vivienda despide un olor a su anterior manada. La única recompensa que recibe al día, son las miradas cómplices de los nuevos inquilinos.

Sergio, veinticinco años, vecino de Hortaleza, y futuro veterinario, ha renunciado a su clase de repaso de inglés. Decidimos organizarnos. Mientras él juega con King e intenta distraerle para que no cruce la carretera (la casa de King, está anexa a una peligrosa carretera), y en una de las ocasiones, han estado a punto de conseguirlo. Mientras tanto, son las 09:30h, gracias a la colaboración de la Biblioteca pública de Hortaleza, realizo varias llamadas en este orden: El Refugio, Policía Nacional, Policía Municipal, y Protección Animal. Dejo mensaje en El Refugio, ya que no abren hasta las 10:00h. A las 10:00 vuelvo a llamar. No contestan, ni tampoco han llamado. La Policía Nacional me remite a la Municipal, y esta a su vez a Protección Animal.

A las 09:45h, Protección animal, se ofrece al rescate, y a las 10:15h confirman hora de llegada. Me reúno de nuevo con Sergio, y con King. Algunas personas se han unido al grupo: la típica cotilla, pesimista y preguntona, ha dejado su comida a fuego lento, pero se ha traído un trocito de visillo: “¡amos, amos…!”. Otro vecino con mirada etílica, amo de su señor de cuatro patas, intenta confirmar si son uno o dos perros, los que lleva la correa de su anestesiada mano.

Algún corazón verde ha hecho su aparición: un chico trae agua a King, y una chica ha bajado varios puñados generosos de pienso, un auténtico lujo para nuestro amigo, como verán más adelante.
Durante la espera del furgón de Protección animal, coloquialmente llamada perrera, sigo ampliando información, y elaboro un collar artesanal con cinta adhesiva de obra, con objeto de sujetar a King, y poder entregarlo a la furgoneta.

Mientras, recuerdo y comento con los vecinos, las veces que vi a King en el bajo de su casa, asomando su cabeza entre los barrotes de su terraza, tumbado en una manta, con algunos chuscos de pan, y encadenado a la verja, mordiendo presa del estrés, la madera de su somier. A las 10:50h, hace acto de presencia el furgón. Proporciono información detallada a los empleados, y realizamos unas fotos con el móvil de Sergio. Los empleados, confirman mis impresiones: King tiene muy buenas cartas, para ser adoptado. Es un perro joven, aparentemente sano, fuerte, con muy buena planta, y juguetón, a pesar de su historia.

Hoy, gracias a esta emotiva experiencia personal y vecinal, podemos celebrar juntos, queridos lectores, este bonito acontecimiento. Muy pronto, nuestro amigo King, aunque nunca pueda olvidarse de su color negro de esclavo, pronto se convertirá en el nuevo rey de un nuevo hogar.

José Luis Meléndez. Madrid, 17 de diciembre del 2014.

15 de diciembre de 2014

Albricias

"Albricias": regalo que se da por alguna buena nueva, a quién trae la primera noticia de ella.

El señor Rajoy ha presentido, ¿quién le despresentirá? El despresentidor que le despresienta, buen despresentidor será. Con la voz medio afónica, o tal vez poseído por un espíritu preelectoral, el presidente, no ha sido capaz de contener la euforia de su anuncio, y nos ha traído, antes de tiempo, la buena nueva: “es la primera navidad de la recuperación”. Ni todavía es navidad, ni la mayoría absoluta de los españoles sienten, ni presienten, la recuperación en su vida diaria. Por este motivo, muchos ciudadanos se preguntan, si el término al que se refiere el monclovita, no es ese tiempo o segunda oportunidad que se otorga a los malos estudiantes, con objeto que se esmeren en sus sesudas asignaturas.

La auténtica recuperación a la que se enfrenta el mandatario más popular, son las próximas elecciones. Demasiados deberes a los ciudadanos, y excesivas asignaturas pendientes en su gabinete: promesas incumplidas, medias verdades, falta de escucha, negociación y consenso para llegar a acuerdos con la oposición, y una “mano derecha” autoritaria y déspota. De un hipotético gobierno centrista, dialogante, y conciliador, se ha pasado al ¡Sí, señor! Caciquil del ordeno y mando. El impasible desgobierno impopular, hace tiempo ha perdido la necesaria y suficiente mayoría social, como así lo atestiguan, los últimos sondeos preelectorales. Tal vez por este motivo, en los últimos días, el equipo de gobierno, ha hecho gala de cierto nerviosismo y/o falta de control. Ha sido mucho el desgaste, y todavía queda un año largo, en el que pueden pasar muchas “cosas…”. ¿Asistiremos a un adelanto electoral?

La semana pasada, ha estado caracterizada por estar colmada de perlas que darían para lucir un precioso rosario a sus diestras señorías. Por ejemplo, el señor Posada, considera excesiva su retribución, con respecto a la del señor presidente del gobierno. En lugar de bajar los salarios, a todos los cargos que sobrepasan los del jefe del ejecutivo más divo, ofrece como solución, subir los salarios más bajos al equipo de su gobierno peor remunerado. Lo contrario que ha hecho la ciudadanía española. Un claro ejemplo de igualdad, solidaridad, y de escurrir el bulto y no aplicarse el cuento.

Por su parte el señor De Guindos, gran orador adverbial donde los haya, ha acusado al anterior gobierno, de haber ejercido presiones al Banco de España. El regulador, se ha visto en la necesidad de salir al paso, y desmentir dicha información. La señora Díez de UpyD, le ha animado a presentar denuncia en sede judicial, para evitar así su actitud encubridora y en su caso delictiva. Suma y sigue. El presidente de la Comunidad de Madrid, D. Ignacio González, ante la propuesta de la oposición, de abrir los comedores escolares, como consecuencia de la preocupante desnutrición infantil, ha optado por cerrar los colegios, e inaugurar algún belén, con un flamante argumento: “ El mayor problema de la malnutrición infantil, es la obesidad”(Felices fiestas).

Pocas horas después, el Ministro de Interior, Fernández Díaz, ante las críticas recibidas desde Europa por las devoluciones fronterizas en caliente, de los inmigrantes que llegan a España, ha lanzado una auténtica declaración de fraternidad a los socios europeos: “Les digo que estaremos encantados de atender sus peticiones y, si nos dan su dirección y se comprometen a atender a esas personas, mantenerlas y darles un puesto de trabajo adecuado, que nos den la dirección y les enviaremos ahí tranquilamente y con toda rapidez a esas miles de personas», ha exclamado.

Si la regeneración democrática, es directamente proporcional, al concepto que se tiene de la misma, los ciudadanos, no dejan de ocultar su perplejidad, al comprobar cómo mientras el gobierno, con la mano izquierda les habla de la Ley de Transparencia, reducida a una página web, con la mano diestra, en contra de la oposición, intenta adiestrarles, vía decretazo, con la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida con el nombre de “Ley mordaza”, otorgando mayores concesiones a las Fuerzas de Seguridad, en detrimento de la mayoría de los ciudadanos. La polémica ley, ha provocado el unánime rechazo de los demás grupos parlamentarios, los cuales la han calificado de represora, franquista, y anticonstitucional, al poder contravenir derechos elementales contenidos en la Carta Magna, como es el derecho de libre expresión.

La salida a concurso de la plaza del juez Ruz, actual instructor del caso Gürtel, no es un buen ejemplo de transparencia, ante la casta corrupta e intocable. Algunas voces apuntan, a un posible castigo por su imputación a la Ministra de Sanidad, Ana Mato, un día antes de la comparecencia del Presidente en el Congreso. Una nueva versión actualizada, como la que en su día recibió el Juez instructor del caso Bankia, Elpidio Silva, en sus intentos de instruir y procesar al Señor Blesa.

La feria electoral, ha quedado inaugurada. Pronto nos llegarán los olores, y los sabores de la verbena. Las mismas papeletas, sí, pero con distintas casetas. Mientras, sus señorías recibirán del pueblo sus albricias, ante tan ejemplares y honestas noticias.

José Luis Meléndez. Madrid, 12 de Diciembre del 2014
Fuente de la imagen: Flickr.com

11 de diciembre de 2014

¿Podemos centrarnos...?

LA SEGUNDA TRANSICIÓN: ¿Podemos centrarnos?:el centro ideológico, ha sido el mayor transformador social.

“Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un, dos, tres…” Este fragmento de la canción de “La Yenka”, interpretada por Enrique y Ana, a finales de los setenta, recuerda la idiosincrasia española. Un país de contrastes, en donde la izquierda o la derecha, el bien o el mal, el Madrid o el Barca, el ateo o el creyente, conviven sin la ecuanimidad de pasar por el término medio.

“Españolito, que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas, ha de helarte el corazón”. No solo Antonio Machado, Miguel de Unamuno, también hace alguna crítica hacia el bipartidismo ya reinante de la época, que nos acompaña, desde hace siglos, alternando gobiernos de una y otra ideología. El resultado de las últimas elecciones europeas, ha abierto un claro cambio de tendencia en la intención de voto, pero hemos vuelto a pasar de un extremo al otro. Podemos, si, pero antes es preciso efectuarnos una pregunta: ¿realmente, que queremos?.Querer es poder, pero aún así, me asalta una segunda pregunta:¿cómo lo hacemos?

Durante los próximos meses, vamos a asistir a verdaderos y divertidos gestos e intentos de apareamiento por parte del poder político, con el pueblo. El poder seduce al pueblo, pero con precedentes de grandes y graves mentiras y medias verdades, exentas de honestos vuelos. Las técnicas de coqueteo, habrán de ser más creíbles, lo cual no implica que vayan a ser más sinceras. La corrupción, ha dilapidado la confianza popular.

El centro-derecha, y el centro-izquierda renacerán, como una flor primaveral, en uno y otro bando, con la intención de llenar las urnas, y animar el caladero de votos. Resulta insólito formularse la siguiente pregunta, para darse cuenta a continuación de la tremenda realidad: ¿Por qué no existe en el actual arco de fuerzas políticas, una representación genuina de centro-centro? El centro ideológico, ha demostrado ser el más eficaz y conciliador, a la hora de llevar a cabo las transformaciones más profundas e importantes en el país. Cambios progresistas, y no reformas conservadoras.

Hablar de regenerar la democracia, sin tener en cuenta el espíritu, y la figura de Adolfo Suárez, es igual que hablar de la luz, debajo de un sombrajo. La posible coalición del PP y del PSOE, después de las elecciones, no es una fórmula improbable. Ya se ha hecho en otros países como Alemania. Pero ni uno más uno son dos, ni la unión de la izquierda y de la derecha, dan como resultado un gobierno de centro.

Resulta inaudito que en los próximos comicios, no exista ninguna fuerza representativa, que pueda dar respuesta a la sociedad española, a través de una pregunta clave e importante como es la siguiente: ¿Podemos centrarnos?

José Luis Meléndez. Madrid, 11 de Diciembre del 2014.
Fuente: flickr.com

9 de diciembre de 2014

Toxicomatosis

"Toxicomatosis": dícese de la enfermedad que poseen las personas tóxicas

Toxico-mato-sis es un neologismo creado a vuelapluma, cuyo concepto podría definirse como: enfermedad propia de las personas tóxicas. Son tóxicas porque disfrutan “matando” a sus víctimas, y de forma involuntaria también a sí mismas. De manera constante. De ahí el nombre compuesto por estos tres términos. La siguiente conversación real, resume de una manera exacta, el tema que nos ocupa en las siguientes líneas, como es el de estos enfermos tóxicos:

- Hola Carla, ¿Qué tal llevas el examen de mañana?
- Ja, ja, ja, ¿estás de broma, verdad cariño? El examen es pasado mañana.
- Pero que dices. Si te dije que era mañana…
- ¿Me quieres hacer creer que si me hubieras dicho algo, yo no habría estudiado?

Ya lo ven. Los toxicomatosos creen en el diablo, porque son la personificación del mismo. ”Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo”, suelen decir para pasar desapercibidos. Como si el mismísimo Belcebú fuera tan poco astuto para aburrirse, y tan poco sofisticado para dar fin a la existencia con el rabo, de una forma precipitada. ¡Qué ingenuos!

La ventaja primordial de no creer, es que nunca te engañan. Creer en uno mismo, debiera haber sido el principal dogma de fe. Menos dudas y complicaciones existenciales. Siempre he creído las versiones humanas en su justa medida, es decir al cincuenta por ciento. Pienso que para poder emitir un juicio, hay que escuchar de manera previa a todas las partes, retirarse, deliberar, y en última instancia dictaminar. Aun así siempre corre uno el riesgo de equivocarse. ¡Cuántas sentencias injustas, se han descubierto con el paso del tiempo! Pero el tiempo no pasa igual para todos, a unos nos hace necios, y a otros más sabios.

Resulta significativo que el sustantivo diablo, no posea género femenino. A todos nos dijeron, que al maligno, le gusta manifestarse bajo diversas formas. Así que de ahora en adelante, para hablar de estos diablitos en términos más libres y agnósticos, utilizaré el plural, porque también se ha hecho y se continúa haciendo alusión a un único diablo, cuando todos hemos tenido constancia de más de uno y otra diablesa. Y los denominaré si me lo permiten con el apodo de toxicomatosos. Pero ¿Quiénes son los toxicomatosos? Todos hemos conocido alguno. Vivimos rodeados de ellos. Son aquellas personas, desprovistas de cuernos físicos, pero que disfrutan poniendo los cuernos a sus víctimas, pero no precisamente bajo la forma de cornamenta exterior…

La daga invisible, cobarde, inmoral, sádica y psicopática, es el arma preferido por estos personajitos patológicos. Su profundo complejo de inferioridad, y su bajo nivel de aceptación, les hace rebajar a sus víctimas, por medio de diversas técnicas como son las frases inventadas, puestas en boca de otros, o hechos tergiversados. Es su forma de superación. Superarse a sí mismos, desprestigiando a los demás.

Es fácil reconocerlos: poseen varias caras, actúan por la espalda, son huidizos, nunca hablan de sí mismos, siempre lo hacen de sus víctimas. Estas suelen ser personas brillantes, que suelen destacar en alguna actividad o faceta de la vida, bien sea desde el punto de vista personal o profesional, y a las cuales envidian. Experimentan un gran placer separando equipos de trabajo, amistades o familiares. Nunca acuden a los especialistas, por miedo a ser reconocidos, y en su lugar buscan consejeros espirituales o amistades cómplices. Cuando no conspiran, hacen ejercicios de precalentamiento y subtitulan los telediarios en tono de permanente crítica delante de sus compinches e incluso solos.

En sus encuentros gastronómicos, suelen mezlar el primer plato de sus comidas con alguna conversación o trocito de carne de sus víctimas. Son personas multitarea: defecan en la mesa psicológicamente sus miserias, mientras ingieren las de los demás. La vía preferida para sus conspiraciones, es el teléfono, el café en los pasillos, el cuarto de baño, las reuniones en petit comité, las compras, el whatssap, y las comidas más discretas y propicias para los corrillos, como el buffet.

No paran hasta conseguir su objetivo. Una vez que lo consiguen, siguen recriminando a su víctima, acusándola de haber sido ella la que se ha distanciado. Su perfil psicológico o toxicomatosis les impide reconocer con objetividad que es ella y sus compinches los que se han distanciado de sus semejantes. Si usted es víctima de un toxicomatoso, está de enhorabuena. Esto es un síntoma de que usted es una persona brillante. Pero eso no es óbice, para dejar de mirar con más cautela a su alrededor.

José Luis Meléndez. Madrid, 8 de diciembre del 2014.
Fuentes de la imagenes: Flickr.com

5 de diciembre de 2014

Sanar la sanidad

"Sanar la sanidad": sanar la sanidad, para sanar el país.

Lo ha hecho de nuevo. El consejero madrileño de sanidad, ha vuelto a hablar. Horribilis causa habemus. Han sido demasiados días de reclusión conventual, y de contención verborreica. Los ejercicios espirituales, el arrepentimiento, y la penitencia del perdón público, han caducado, sido en balde, y su destitución inmediata.
Sanar el cuerpo, a la vez que se ofende el espíritu del prójimo, está tipificado en los manuales profesionales como mala praxis ética. La falta de mascarilla, nos ha vuelto a infectar, con el veneno de sus declaraciones, como la serpiente, escupe a la cara de su víctima. Pero esto no tiene importancia cuando uno tiene la lengua suelta, y la vida resuelta. ¡Santo varón!.

Las maniobras privadas y empresariales en la oscuridad del señor Güemes, los intentos fallidos de privatización de Lasketty, y la incontinencia verbal (sin apósito), del señor Rodríguez, hacen que el buque insignia de la sanidad, marque auténticas velocidades de crucero: cuatro consejeros hasta la fecha, y queda un año de legislatura. “Si lo hubiera hecho mal, no estaría hablando”, en referencia a Teresa Romero. Suma y sigue. Ninguna referencia a Excalibur, que ya ladró lo suyo.

Pero la sanidad autonómica y madrileña, no es la única que marca el récord guinness, en el número de consejeros. La lamentable gestión de la ex ministra Ana Mato, arropada en todo momento por el señor Brey, con medidas discriminatorias como el copago, por parte del Ministerio de sanidad politica social, y ojo, también llamado de Igualdad; la exclusión del sistema sanitario a determinados colectivos, sus escasas habilidades oratorias, la falta de reflejos en la crisis del ébola, coordinada desde entonces por la Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, y las malas compañías de la trama corrupta de la Gürtel, han propiciado su dimisión escrita, sin cuerpo presente.

El incuestionable perfil político del nuevo ministro de sanidad, Alfonso Alonso, y su alta y demostrada capacidad negociadora, contrastan con su bajo perfil técnico-sanitario. El tiempo apremia, y el señor Brey, ha caído en la cuenta: demasiadas bajas laborales en tiempos de austericidio. Es necesario antes que lleguen las elecciones, mejorar la imagen enferma de esta cartera. Las nuevas consignas genovesas así lo atestiguan: “hay que salir a la calle”(y procurar no resfriarnos).
El principal reto del nuevo doctor ministerial, pasa por sanar la sanidad. Si el gobierno del Pepé no goza de buena salud, será difícil sanar el país.

José Luis Meléndez. Madrid, de Diciembre del 2014.
Fuente de la imagen: YouTube.com

4 de diciembre de 2014

Año nuevo

Ya está aquí el uno de enero. La mágica frontera entre el pasado y el futuro.

Se acaba el año. El otoño ha teñido de ocre los parques, y nos invita a despojarnos de lo superfluo, como hacen los árboles, con sus hojas secas. La savia se vuelve más sabia en el interior del tronco, mientras las aves escondidas, ensayan sus cantos primaverales.

Es tiempo de introspección, de balance, de plantearnos nuevas metas personales y/o profesionales. La emoción contenida intenta refrenar el exacerbado sentimentalismo. El fuego y la luz en las cocinas, alivian la intensa sensación de frío físico y emocional, mientras la intimidad del hogar recupera su marcado protagonismo, y se engalana para la ocasión. Como única hoguera, el calor de la familia, y de la amistad.

Ya está aquí el uno de enero. La mágica frontera entre el pasado y el futuro. Ya podemos “matar el tiempo”, y el año, por medio de la terapia, y el ritual colectivo. La irremediable e innata necesidad de romper, y de cambio, nos hará una vez más, vestirnos de energías renovadas y esperanzadoras, como nuestro amigo el árbol, con cada hoja diaria del nuevo calendario.

José Luis Meléndez. Madrid, 3 de diciembre del 2014.
Fuente de la imagen: Flickr.com

1 de diciembre de 2014

El espejo

No, no soy yo la imagen de mí mismo, que hace un instante he visto reflejada en ti

Cada vez que abro tu puerta, pretendes recordarme en vano quien soy. Te sientes como un dios poderoso, que devuelve su imagen a mi semejanza. Si no estuvieras ciego, tal vez podrías verte en mis ojos, como yo cada día lo hago contigo.

Puedes estar tranquilo. No he venido a mirarte, sino a intentar verme en tu cristal opaco. Siento decirte, que no me he creído el falso, e idealizado reflejo de tu imagen. No, no soy yo. Ni siquiera la imagen conceptual de mí mismo, que hace un instante he visto reflejada en ti.

Me pregunto quién eres. Si no eres tan solo un espejismo, que nunca se olvida de recordarme en cada visita realizada, el inexorable transcurso del tiempo. Por mucho que mire mi fotocopia, en tu cristal ilusorio, nunca llegaré a verme, ni a reconocer contigo, la esencia de mi propio ser. Todo depende del cristal con que uno mira.

El espejo del alma, solo se ve, y se contempla en soledad, desde una profunda y sincera mirada interior. Desde los ojos verdaderos de la mente y del corazón. Aun así, querido amigo, te doy las gracias, por recordarme cada día, que todavía existo. Hasta más ver.

José Luis Meléndez. Madrid, 29 de Noviembre del 2014.
*Fuente de la imagen: Flickr.com